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Febrero 18, 1924
Todas las cosas creadas tienen un solo
sonido: ‘Te amo’, y un amor diferente.
(1) Estaba según mi costumbre fundiéndome en el Divino Querer para encontrar todas las
cosas creadas y poder en ellas dar mi correspondencia de amor por mí y por todos. Mientras
esto hacía pensaba entre mí: “Mi Jesús dice que todo lo ha creado por amor mío y por amor de
cada uno, ¿pero cómo puede ser esto si muchas cosas creadas yo ni siquiera las conozco?
Como tantos peces que se agitan en el mar, tantos pájaros que vuelan por el aire, tantas plantas,
tantas flores, tanta variedad de belleza que contiene todo el universo, ¿quién los conoce?
Apenas en pequeñísimo número; por tanto, si yo ni siquiera lo sé, especialmente yo que llevo
años y años confinada en una cama, ¿cómo puede decir que todas las cosas creadas tienen la
marca, el sello de su te amo para mí?” Mientras esto pensaba, mi dulce Jesús se ha movido en
mi interior en acto de poner atención para escucharme y me ha dicho:
(2) “Hija mía, y sin embargo es verdad que todas las cosas creadas tienen cada una un amor
distinto hacia ti; también es verdad que tú no las conoces todas, pero esto dice nada, es más,
te revela mayormente mi amor y te dice a claras notas que mi te amo por ti te está cerca y lejos,
escondido y a la vista. Yo no hago como las criaturas que cuando están cerca son todo amor,
pero en cuanto se alejan se enfrían y no saben más amar; mi amor es estable y fijo, y no importa
que esté cercano o lejano, escondido y secreto, tiene un mismo sonido nunca interrumpido: ‘Te
amo’. Mira, tú conoces la luz del sol, es verdad, y recibes su luz y su calor por cuanto quieres,
pero otra luz te sobra, tanto, que llena toda la tierra. Si tú quisieras más luz, el sol te la daría, y
aun toda. Ahora, toda la luz del sol te dice mi te amo, la cercana y la lejana, es más, conforme
recorre la tierra así lleva la melodía de mi te amo para ti, sin embargo tú no conoces ni los
caminos que recorre la luz, ni las tierras que ilumina, ni las personas que gozan el benéfico
influjo de los rayos solares, pero mientras no conoces todo lo que hace la luz, tú estás en esa
misma luz, y si no la tomas toda es porque te falta la capacidad de poderla absorber toda en ti,
pero a pesar de esto no puedes decir que toda la luz del sol no te dice te amo, es más, hace
más desahogo de amor, porque conforme va invadiendo la tierra va narrando a todos mi te amo;
así también todas las gotas de agua, no las puedes beber todas y encerrarlas en ti, pero a pesar
de esto no puedes decir que no dicen te amo. Así que todas las cosas creadas, conocidas o no
conocidas, todas tienen el sello de mi te amo, porque todas sirven a la armonía del universo, al
decoro de la Creación, a la maestría de nuestra mano creadora. Yo he hecho como un padre
rico y tierno, amante de su hijo, y debiendo el hijo salir de la casa paterna para tomar estado, el
padre prepara un suntuoso palacio con innumerables estancias, donde cada una contiene algo
que pueda servir a su hijo, pero como estas estancias son muchas, el hijo no siempre las ve, es
más, algunas ni las conoce, porque no ha tenido necesidad de servirse de ellas, y a pesar de
esto, ¿se puede acaso negar que en cada estancia no haya habido un amor paterno especial
hacia el hijo, habiendo la bondad paterna provisto aún a lo que al hijo podía no serle necesario?
Así he hecho Yo, este hijo ha salido de dentro de mi seno y nada he querido que le faltase, es
más, he creado muchas y muy variadas cosas, y uno goza de una cosa y otro de otra, pero todo
tiene un solo sonido: Te amo”.
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