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Febrero 10, 1924
La doctrina sobre la Divina Voluntad es la más pura, la más bella,
por la cual será renovada la Iglesia y transformada la faz de la
tierra. El abandono en la Divina Voluntad.
(1) Estaba pensando entre mí en todo lo que está escrito en estos días pasados, y decía entre
mí que no eran cosas ni necesarias ni serias, y que podía no haberlas puesto en el papel, pero
la obediencia lo ha querido y yo estaba en el deber de pronunciar el Fiat también en esto.
Mientras esto pensaba, mi amado Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, sin embargo todo era necesario para hacer conocer cómo se vive en mi Querer;
no diciéndolo todo, tú harías faltar una cualidad del modo cómo vivir en Él, y por lo tanto no
podrían tener el pleno efecto del vivir en mi Voluntad, como por ejemplo sobre el abandono del
vivir en mi Querer, si el alma no viviese toda abandonada en mi Voluntad, sería como una
persona que viviese en un suntuoso palacio, y ahora se asoma por una ventana, ahora por un
balcón, ahora baja al portón, así que la pobrecita poco o a la ligera pasa por sus estancias, no
toma interés ni del régimen, ni del trabajo que se necesita, ni de los bienes que hay, ni de lo que
puede tomar ni de lo que puede dar; quién sabe cuántos bienes hay y ella no toma interés, por
eso no ama como debería amar, ni tiene la estima que merece aquel palacio. Ahora, para el
alma que vive en mi Voluntad y no está del todo abandonada en Ella, las reflexiones propias,
los cuidados de sí misma, los temores, las turbaciones, no son otra cosa que ventanas,
balcones, portones que se forma en mi Voluntad, y que saliendo frecuentemente está obligada
a ver y sentir las miserias de la vida humana, y como las miserias son propiedad suya, y las
riquezas de mi Voluntad son mías, se apega más a las miserias que a las riquezas, entonces no
tomará amor ni gustará qué significa vivir en mi Querer; y habiéndose formado el portón, un día
o el otro se irá para vivir en el miserable tugurio de su voluntad. Mira entonces cómo es
necesario el pleno abandono en Mí para vivir en mi Voluntad; Ella no tiene necesidad de las
miserias de la voluntad humana, la quiere para que viva junto con Ella, bella como la hizo salir
de su seno, sin el miserable ajuar que se ha formado en el exilio de la vida, de otra manera
habría disparidad que daría dolor a la mía e infelicidad a la voluntad humana. Mira cómo es
necesario hacer entender que se necesita el pleno abandono para vivir en mi Voluntad, y tú
dices que no era necesario escribir sobre esto; te compadezco, porque tú no ves lo que veo Yo,
por eso lo tomas a la ligera; en cambio en mi Omnividencia veo que estos escritos serán para
mi Iglesia como un nuevo sol que surgirá en medio de Ella, y los hombres atraídos por su luz
deslumbrante se aplicarán para transformarse en esta luz y salir espiritualizados y divinizados,
por lo cual renovándose la Iglesia, transformarán la faz de la tierra.
(3) La doctrina sobre mi Voluntad es la más pura, la más bella, no sujeta a sombra de materia
o de interés, tanto en el orden sobrenatural como en el orden natural, por eso será a manera de
sol, la más penetrante, la más fecunda y la más bienvenida y acogida. Y como es Luz, por sí
misma se hará entender y se abrirá camino; no estará sujeta a dudas, a sospechas de error, y
si alguna palabra no se entenderá, será la demasiada luz que eclipsando la inteligencia humana
no podrán comprender toda la plenitud de la verdad, pero no encontrarán una palabra que no
sea verdad, a lo más, no podrán del todo comprenderla. Por eso, en vista del bien que veo, te
incito a que nada dejes de escribir, un dicho, un efecto, una semejanza sobre mi Voluntad, puede
ser como un rocío benéfico sobre las almas, como es benéfico el rocío sobre las plantas después
de un día de sol ardiente, como una lluvia abundante después de largos meses de sequía. Tú
no puedes entender todo el bien, la luz, la fuerza que hay dentro de una palabra, pero tu Jesús
lo sabe, y sabe a quién debe servir y el bien que debe hacer”.
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