16-41
Enero 20, 1924
El mar de la Divina Voluntad, es mar de
luz y de fuego, sin puerto y sin ribera.
(1) Me encontraba en el duro estado de mis acostumbradas privaciones de mi amado bien, y
me sentía sumergida en las amarguras, privada de Aquél que es el único que hace surgir el sol,
el calor, la sonrisa, la felicidad en mi pobre alma; sin Él es siempre noche, quedo entumecida
por el frío de su privación, soy infeliz. Por eso me sentía oprimida, y mi dulce Jesús moviéndose
en mi interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, ánimo, no te dejes en poder de la opresión, si supieras cuánto sufro Yo al verte
sufrir, tanto, que para no verte sufrir así te adormezco, pero Yo me quedo junto a ti, no te dejo;
y mientras tú duermes Yo hago por ti lo que deberíamos hacer juntos si tú estuvieras despierta,
porque no eres tú quien quiere dormir, soy Yo quien lo quiero y por eso te suplo. Mira cuánto te
amo, si supieras cuánto sufro cuando te veo despertar, sufrir porque no has advertido que te
estaba junto porque Yo mismo te había hecho dormir en el espasmo de mi privación. Es verdad
que sufres, que Yo sufro, pero es el nudo de mi Querer que también en esto corre en ti, que
estrechándote más hace más estable nuestra unión. Por eso, ánimo, recuérdate que eres mi
pequeña barquita en mi Voluntad, y la Voluntad Divina no es mar de agua que tenga sus puertos
y sus playas donde hacen escala los barcos, las naves, los pasajeros, donde descansan y se
dan a las diversiones, y muchos pasajeros no vuelven más a navegar en el mar. El mar de mi
Voluntad es mar de luz y de fuego, sin puertos y sin riberas, por lo tanto para mi pequeña barquita
no hay escalas, debe siempre navegar, pero con tal velocidad de encerrar en cada uno de tus
latidos y de tus actos toda la interminable eternidad, de manera de unirlos junto a aquel latido y
acto eterno, el cual es latido y acto de cada uno, y tú navegando sobre todo harás en cada uno
de tus latidos el giro de la eternidad, tomarás todo y nos traerás todo lo que de la Divinidad salió
para dar y para recibir, pero que mientras da no recibe, y mi pequeña barquita tiene la tarea de
navegar en el mar inmenso de mi Voluntad para correspondernos por todo lo que sale de
Nosotros, por eso si te oprimes perderás la atención del giro, y el mar de mi Querer no
sintiéndose agitado por los veloces giros de mi pequeña barquita, te quemará de más y sufrirás
de más por mi privación; en cambio si giras siempre serás como aquel dulce vientecillo, que
mientras llevará refrigerio a nuestro fuego, te servirá para endulzar el espasmo que sufres por
mi privación”.
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16-42
Enero 23, 1924
Así como Jesús entrelazó con su Fiat Redimiente el Fiat
Creante, así quiere que el tercer Fiat quede entrelazado con el
Fiat Creante y Redimiente. La Humanidad de Jesús es
más pequeña que su Voluntad Eterna.
(1) Estaba abandonándome toda en el Santo Querer de Dios, y pensaba entre mí: “El Fiat
formó todo el universo, y en el Fiat la Divinidad hizo alarde de su amor hacia el hombre,
señalándolo en cada cosa creada, de modo que en cada cosa creada se ve aquel Fiat impreso,
que con tanta maestría, potencia y armonía brotó del seno Divino hacia la criatura. El Fiat formó
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