por cuanto más continúas y multiplicas tus actos en mi Querer, tanto más tomas parte de lo que
es eterno; por tanto, ¿a dónde quieres ir? Yo te estaba esperando para que vinieras a
consolarme y a liberarme de este lugar donde la perfidia humana me ha arrojado, y con pecados
ocultos y males secretos me ha crucificado bárbaramente, por eso me he estrechado a ti, a fin
de que me liberes y me lleves junto contigo”.
(3) Yo me lo he estrechado, lo he besado y me he encontrado junto a Él en mi habitación, y
veía entre yo y Jesús que mi interior estaba concentrado en Él, y el suyo concentrado en mí.
Después he recibido la santa comunión, y yo según mi costumbre estaba llamando y poniendo
a todas las cosas creadas alrededor de Jesús, para que todas le hicieran corona y le dieran la
correspondencia del amor y de los homenajes a su Creador. Todas han corrido a mi llamada, y
veía claramente todo el amor de mi Jesús para mí en todas las cosas creadas, y Jesús esperaba
con mucha ternura de amor en mi corazón la correspondencia de tanto amor, y yo, sobrevolando
sobre todo y abrazando todo, me ponía a los pies de Jesús y le decía:
(4) “Amor mío, mi Jesús, todo lo has creado para mí y me lo has dado, así que todo es mío, y
yo te lo doy a Ti para amarte, por eso te digo en cada gota de luz de sol, te amo; en el centelleo
de las estrellas, te amo; en cada gota de agua, te amo. Tu Querer me hace ver hasta en el
fondo del océano tu te amo por mí, y yo imprimo mi te amo por Ti en cada pez que se agita en
el mar, quiero imprimir mi te amo en el vuelo de cada pájaro, te amo en todas partes amor mío,
quiero imprimir mi te amo sobre las alas de viento, en el moverse de las hojas, en cada chispa
de fuego, te amo por mí y por todos”.
(5) Toda la Creación estaba conmigo para decir te amo, pero cuando he querido abrazar a
todas las generaciones humanas en el Querer Eterno, para hacer postrar a todos ante Jesús,
para que todos hicieran su deber de decirle en cada acto de ellos, en cada palabra, en cada
pensamiento, te amo, ellas me huían y yo me perdía y no sabía qué hacer, entonces se lo he
dicho a Jesús, y Él:
(6) “Hija mía, sin embargo esto es precisamente vivir en mi Querer, el llevarme toda la
Creación ante Mí, y a nombre de todos darme la correspondencia de sus deberes, ninguno debe
escapársete, de otra manera mi Voluntad encontraría vacíos en la Creación y no quedaría
satisfecha. ¿Pero sabes por qué no encuentras a todos y muchos se te escapan? Es la fuerza
del libre albedrío, pero te quiero enseñar el secreto de dónde los puedes encontrar a todos:
Entra en mi Humanidad y ahí encontrarás todos los actos de ellos como en custodia, por los que
Yo tomé la tarea de satisfacer por ellos ante mi Padre Celestial, y tú ve siguiendo todos mis
actos, que eran los actos de todos, así encontrarás todo y me darás la correspondencia de amor
por todos y por todo. Todo está en Mí; habiendo hecho Yo por todos, está en Mí el depósito de
todo, y entrego al Padre Divino el deber del amor de todo, y quien quiere se sirve de esto como
camino y medio para subir al Cielo”.
(7) Yo he entrado en Jesús y con facilidad he encontrado todo y a todos, y siguiendo el obrar
de Jesús decía:
(8) “En cada pensamiento de criatura te amo, en el vuelo de cada mirada te amo, en cada
sonido de palabra te amo, en cada latido, respiro, afecto, te amo, en cada gota de sangre, en
cada obra y paso te amo”.
(9) ¿Pero quién puede decir todo lo que yo hacía y decía? Muchas cosas no se saben decir,
más bien lo que se dice se dice muy mal y no como se dice cuando se está junto con Jesús.
Así, diciendo te amo me he encontrado en mí misma.
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