(8) Ahora, mientras esto decía, mi amable Jesús me estrechaba entre sus brazos y con sus
manos como si diera una cuerda, y yo quedaba como puesta debajo de una prensa, exprimida,
triturada; yo misma no sé decir lo que sentía en mí de dolor, lo sabe sólo Él que me hacía sufrir.
Después me ha dicho:
(9) “Hija querida de mi Querer, mira dentro de Mí cómo mi Voluntad Suprema no concedió ni
siquiera un respiro de vida a la voluntad humana de mi Humanidad, si bien santa, pero ni siquiera
esto me fue concedido, debía estar bajo la presión, más que de una prensa, de una Voluntad
Divina, infinita, interminable, que se constituía vida de cada latido mío, palabra y acto, y mi
pequeña voluntad humana moría en cada latido, respiro, acto, palabra, etc., pero moría en
realidad, sentía de hecho la muerte porque jamás tuvo vida, tenía a mi voluntad humana sólo
para hacerla morir continuamente, y si bien esto fue un gran honor para mi Humanidad, fue el
más grande de los portentos, a cada muerte de mi voluntad humana, ésta era sustituida por una
Vida de Voluntad Divina, pero el morir continuamente fue el más grande, el más duro, el más
agudo y doloroso martirio de mi Humanidad. ¡Oh! cómo las penas de mi Pasión quedan
empequeñecidas ante este mi continuo morir, y sólo con esto Yo completaba la perfecta gloria
de mi Padre Celestial, y lo amaba con el amor que supera cualquier otro amor por todas las
criaturas. Morir, sufrir, hacer alguna cosa grande alguna vez, a intervalos, no es gran cosa,
también los santos, los buenos y otras criaturas han obrado, han sufrido, han muerto, pero como
no ha sido un sufrir, un obrar y un morir continuo, no constituye ni perfecta gloria al Padre, ni
redención que se pueda extender a todos. Por eso hija mía recién nacida en mi Eterno Querer,
mira un poco dónde tu Jesús te llama, te quiere, bajo la prensa de mi Voluntad Divina, para que
tu querer reciba muerte continua, como mi voluntad humana, de otra manera no podría Yo hacer
surgir la época nueva, que mi Querer venga a reinar en la tierra; se necesita el acto continuo,
las penas, las muertes, para poder arrebatar del Cielo el Fiat Voluntas Tua. Pon atención hija
mía, no pongas atención en los demás, ni a mis otros santos, ni al modo como me he comportado
con ellos, pues te hace despertar asombro por el modo como me comporto contigo, con ellos
quería hacer una cosa, contigo es otra muy diferente”.
(10) Y mientras esto decía tomaba la forma de Crucifijo y apoyaba su frente sobre la mía,
extendiéndose sobre toda mi persona, y yo quedaba bajo su presión y toda en poder de su
Voluntad.
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16-38
Diciembre 29, 1923
Entre Jesús y el alma que vive en la Divina Voluntad hay un vínculo
eterno que los une y que no se puede quitar. El secreto para saber donde
encontrar a todas las criaturas para amar al Padre por todas ellas.
(1) Estaba rezando y me he encontrado fuera de mí misma, donde había un crucifijo arrojado
por tierra; yo me he puesto junto para adorar y besar sus santísimas llagas, pero mientras esto
hacía, el crucifijo, haciéndose vivo ha desclavado sus manos de la cruz y se ha abrazado a mi
cuello, estrechándome fuerte, fuerte. Yo, temiendo todavía que no fuera Jesús, buscaba
librarme de esos abrazos, entonces Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, ¿por qué quieres huir de Mí? Cómo, ¿me quieres dejar? No sabes que entre
Yo y tú hay un vínculo eterno que nos ata juntos, que ni tú ni Yo podemos desunirnos, porque
lo que es eterno entra en Mí y se hace inseparable de Mí. Todos los actos que hemos hecho
juntos en mi Voluntad son actos eternos, como eterna es mi Voluntad, así que tú tienes de lo
tuyo en Mí y Yo tengo de lo mío en ti; corre en ti una vena eterna que nos hace inseparables y