de la sangre es irregular, la inteligencia queda aturdida, el ojo casi ciego, la voz apagada, las
fuerzas perdidas; ¿qué cosa es lo que provoca tanto desorden en la vida humana? La falta del
aire, así que un aire balsámico puede restituir el orden, el vigor a la naturaleza. Y esto lo hace
la propia voluntad, que como aire malo pone el desorden, la irregularidad, la debilidad y la
declinación a lo que es bien en el alma, y si no se ayuda con el aire celestial de mi Voluntad,
que todo hace resurgir, fortifica, ordena, santifica, la vida humana será una vida casi muerta,
desordenada y en el declive del mal”.
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16-32
Noviembre 24, 1923
La historia doliente de la Divina Voluntad. Así como la Virgen para la
obra de la Redención hizo suyos todos los actos de la Divina Voluntad
y preparó el alimento a sus hijos, también Luisa debe hacerlo
para la obra del Fiat Voluntas Tua.
(1) Estaba haciendo la hora de la pasión en la que mi Mamá Dolorosa recibió en sus brazos
a su Hijo muerto y lo depositó en el sepulcro, y en mi interior decía: “Mamá mía, junto con Jesús
pongo en tus brazos todas las almas, a fin de que a todas las reconozcas como hijas tuyas, y
una por una las escribas en tu corazón y las pongas en las llagas de Jesús; son hijas de tu dolor
inmenso y esto basta para que las reconozcas y las ames; y quiero poner todas las generaciones
en la Voluntad Suprema, a fin de que ninguna falte, y a nombre de todas te doy consuelos,
compadecimientos y alivios divinos”. Ahora, mientras esto decía, mi dulce Jesús se ha movido
en mi interior y me ha dicho:
(2) “Hija mía, si supieras cuál fue el alimento con el que alimentó a todos estos hijos mi doliente
Mamá”.
(3) Y yo: “¿Cuál fue, oh mi Jesús?”
(4) Y Él de nuevo: “Como tú eres mi pequeñita, elegida por Mí para la misión de mi Querer y
vives en aquel Fiat en el cual fuiste creada, quiero hacerte saber la historia de mi Eterno Querer,
sus alegrías y sus dolores, sus efectos, su valor inmenso, lo que hizo, lo que recibió, y quién
tomó a corazón su defensa. Los pequeños son más atentos a escucharme porque no tienen la
mente llena de otras cosas, están como en ayunas de todo, y si se les quiere dar otro alimento
sienten asco, porque siendo pequeños están habituados a tomar sólo la leche de mi Voluntad,
que más que madre amorosa los tiene pegados a su divino pecho para alimentarlos
abundantemente, y ellos están con sus boquitas abiertas para esperar la leche de mis
enseñanzas, y Yo me divierto mucho; ¡oh, cómo es bello verlos ahora sonreír, ahora alegrarse
y ahora llorar al oírme narrar la historia de mi Voluntad! El origen de mi Voluntad es eterno,
jamás entró el dolor en Ella; entre las Divinas Personas esta Voluntad estaba en suma concordia,
es más, era una sola; en cada acto que emitía fuera, tanto ad intra cuanto ad extra, nos daba
infinitas alegrías, nuevos contentos, felicidad inmensa, y cuando quisimos poner fuera la
máquina de la Creación, ¿cuánta gloria, cuántas armonías y honor no nos dio? En cuanto brotó
el Fiat, este Fiat difundió nuestra belleza, nuestra luz, nuestra potencia, el orden, la armonía, el
amor, la santidad, todo, y Nosotros quedamos glorificados por las mismas virtudes nuestras,
viendo por medio de nuestro Fiat el florecimiento de nuestra Divinidad reflejada en todo el
universo. Nuestro Querer no se detuvo, henchido de amor como estaba quiso crear al hombre,
y tú sabes la historia de él, por eso sigo adelante. ¡Ah! fue precisamente él quien llevó el primer
dolor a mi Querer, trató de amargar a Aquél que tanto lo amaba, que lo había hecho feliz. Mi
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