en cambio quise hablarte del sufrir, de las virtudes, cosas más adaptadas, más palpables a la
naturaleza humana, que se pueden llamar el alfabeto de la vida cristiana, el lenguaje del exilio
y de aquellos que aspiran a la patria celestial, en cambio mi Voluntad es el lenguaje del Cielo, y
principia donde las demás ciencias y virtudes terminan; Ella es Reina que domina todo y corona
a todos, de modo que ante la Santidad de mi Voluntad todas las demás virtudes empequeñecen
y tiemblan, es por esto por lo que primero quise hacerte de maestro del alfabeto, para disponer
tu inteligencia y luego pasar a hacerte de maestro celestial y Divino, que sólo se ocupa del
lenguaje de la patria y de la ciencia más alta que contiene mi Voluntad, debía primero quitarte
el gusto de todo, porque la voluntad humana tiene este veneno, de hacer perder el gusto de la
Voluntad Divina. En todas las cosas creadas, habiendo salido de Mí, Yo puse en ellas un gusto
divino, y el alma con hacer su voluntad, aun en las cosas santas no encuentra este gusto, y Yo
para hacerte gustar sólo mi Voluntad, estoy atento a no hacerte gustar nada, a fin de que pueda
disponerte para darte lecciones más sublimes sobre mi Voluntad. Si esto era necesario para ti,
mucho más para toda la Iglesia, a la cual debía hacer conocer primero las cosas inferiores, y
luego la más superior de todas, cual es mi Voluntad”.
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16-31
Noviembre 20, 1923
Temores de Luisa. La voluntad humana pone al alma en
la pendiente del mal, la Divina en cambio hace resurgir todo.
(1) Sentía temor sobre lo que escribo, y pensaba entre mí: “¿Cuál no será mi confusión en el
día del juicio, si en vez de ser mi Jesús el que me habla fuera una fantasía mía, o bien el enemigo
infernal? Mi Jesús, me siento morir con sólo pensarlo, y Tú sabes el gran rechazo que siento al
escribir, si no fuera por la bendita obediencia no habría escrito ni siquiera una palabra”. Y sentía
tal confusión, que si hubiera estado en mi poder hubiera quemado todo.
(2) Ahora, mientras me encontraba en este estado, mi siempre adorable Jesús ha salido de
dentro de mi interior como pequeño niño, y poniendo su cabecita sobre mi hombro se estrechaba
a mi cara, y me ha dicho:
(3) “Hija mía, ¿por qué temes? Tú no debes afligirte por los pensamientos, sino por los
hechos. ¿No es verdad acaso que tu voluntad, abrazando la mía quiere encontrar a todos para
vincularlos con la mía, para reanudar todas las relaciones rotas entre la voluntad humana y la
Divina, ofreciéndote a defender y excusar a las criaturas y a reparar al Creador? Esto
ciertamente es un hecho en ti; ¿no es cierto que juraste querer vivir en mi Querer pronunciando
un sí? ¡Ah! ese sí te es cadena que te tiene atada en mi Voluntad, y gustando de Ella te hace
aborrecer hasta la sombra de la tuya, esto es un hecho, y además, tantas otras cosas que tú
sabes. Si tú escribieras y no existiera en ti la vida, los hechos de lo que escribes, entonces
habrías podido temer, y Yo no te hubiera dado ni fuerza, ni luz, ni asistencia, más bien te habría
disminuido y no habrías podido seguir adelante, por eso cálmate y continúa viviendo como
empastada en mi Voluntad, a fin de que ensanches los confines de tu voluntad humana en la
mía. Mira, también mi Humanidad fue pequeña y fue creciendo como empastada con la Divina
Voluntad, de modo que conforme crecía, así mi voluntad humana, viviendo junto con la Divina,
agrandaba sus confines en la del Eterno y preparaba la Redención y el Fiat Voluntas Tua como
en el Cielo así en la tierra. ¿Y tú no quieres seguir mi crecimiento y tu vuelo en mi Voluntad?
Mi Voluntad no sólo es vida, sino es aire del alma, y si falta el aire a la vida, la naturaleza
comienza a declinar, el respiro es dificultoso, el corazón es obstruido en su latir, la circulación
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