darme. ¿Pero sabes tú dónde encuentro mi verdadera correspondencia? En el alma que vive
en mi Voluntad, Yo en cuanto desciendo en su corazón, pronto consumo los accidentes de la
hostia, porque sé que accidentes más nobles y a Mí más queridos están listos para aprisionarme,
para no hacerme salir de aquel corazón que me dará no sólo vida en él, sino vida por vida; no
estaré solo, sino que estaré con mi más fiel compañía, seremos dos corazones palpitando juntos,
amaremos unidos, nuestros deseos serán uno solo, así que Yo permanezco en ella y en ella
hago vida, vivo y verdadero, como la hago en el Santísimo Sacramento. ¿Pero sabes tú cuáles
son estos accidentes que encuentro en el alma que hace mi Voluntad? Son sus actos hechos
en mi Querer, que más que accidentes se extienden en torno a Mí y me aprisionan, pero dentro
de una prisión noble, divina, no oscura, porque sus actos hechos en mi Querer, más que sol la
iluminan y la calientan. ¡Oh! cómo me siento feliz de hacer Vida real en ella, porque me siento
como si me encontrara en mi morada celestial. Mírame en tu corazón, cómo estoy contento,
cómo me deleito y pruebo las alegrías más puras”.
(4) Y yo: “Mi amado Jesús, ¿no es una cosa nueva y singular lo que Tú dices, que en quien
vive en tu Voluntad Tú haces Vida real en él? ¿No es más bien esa Vida mística que Tú haces
en los corazones que poseen tu gracia?”
(5) Y Jesús: “No, no, no es Vida mística como para aquellos que poseen mi Gracia pero no
viven con sus actos fundidos en mi Querer, y por eso no tienen materia suficiente para formarme
los accidentes para aprisionarme; sería como si faltara la hostia al sacerdote y quisiera
pronunciar las palabras de la consagración, las podría decir, pero las diría en el vacío y
ciertamente mi Vida Sacramental no tendría existencia. Así me encuentro en los corazones,
que mientras pueden poseer mi Gracia, pero no viven del todo en mi Querer, estoy en ellos por
Gracia, pero no realmente”.
(6) Y yo: “Amor mío, ¿pero cómo puede ser que Tú puedas vivir realmente en el alma que
vive en tu Querer?”
(7) Y Jesús: “Hija mía, ¿no vivo acaso en la hostia sacramental vivo y verdadero, en alma,
cuerpo, sangre y Divinidad? ¿Y por qué vivo en la hostia en alma, cuerpo, sangre y Divinidad?
Porque no hay una voluntad que se oponga a la mía; si Yo encontrara en la hostia una voluntad
que se opusiera a la mía, Yo no haría en ella ni Vida real, ni perenne, y es también ésta la causa
por la cual los accidentes Sacramentales se consumen cuando me reciben, porque no encuentro
una voluntad humana unida Conmigo, de manera que quieran perder la suya para hacer
adquisición de la mía, sino que encuentro una voluntad que quiere obrar, que quiere hacer por
sí misma, y Yo hago mi breve visita y parto. En cambio para quien vive en mi Voluntad, mi
Querer y el suyo son uno solo; y si lo hago en la hostia, mucho más lo puedo hacer en él, mucho
más, pues encuentro un latido, un afecto, mi correspondencia y mi utilidad, lo que no encuentro
en la hostia. Al alma que vive en mi Voluntad le es necesaria mi Vida real en ella, de otra
manera, ¿cómo podría vivir de mi Querer? ¡Ah! tú no quieres entenderlo, que la santidad del
vivir en mi Querer es una santidad del todo diferente de las otras santidades, y quitadas las
cruces, las mortificaciones y los actos necesarios de la vida, que hechos en mi Voluntad la
embellecen de más, no es otra cosa que la vida de los bienaventurados del Cielo, que como
viven en mi Querer, en virtud de Él cada uno me tiene en ellos como si fuera para uno solo, vivo
y verdadero, no místicamente, sino realmente habitante en ellos; y así como no se podría decir
vida de Cielo si no me tuvieran en ellos como vida propia, y si faltara aun una pequeña partecita
de mi Vida en ellos no sería ni completa ni perfecta su felicidad, así quien vive en mi Querer no
sería ni plena ni perfecta mi Voluntad en ella, porque faltaría mi Vida real que emite esta
Voluntad. Es verdad que son todos prodigios de mi amor, más bien el prodigio de los prodigios,
que hasta ahora mi Querer ha retenido en Él y que ahora quiere hacerlo salir para alcanzar la
finalidad primaria de la creación del hombre. Por eso mi primera Vida real la quiero formar en
ti”.