Voluntad, y vuelvo de nuevo al trabajo de mi campo y revuelvo todo, por tanto pongo todo en
desorden, y la pequeña hija de mi Querer sienteque todo termina, que todo muere. Los soles
tan fulgurantes de luz los ve sustituir por las pequeñas chispas de luz que voy sembrando y cree
que todo perece; ¡cómo te engañas!, es la nueva cosecha que se debe preparar, y como quiero
hacerla más bella que la primera y agrandarla más para poder duplicar mi cosecha, el trabajo a
primera vista parece más cansado y el alma sufre de más, pero esas penas son como las
paleadas al terreno, que hacen profundizar más la semilla para hacerla germinar más segura,
más fecunda y bella. ¿No ves tú un campo cuando se ha cosechado cómo queda escuálido y
pobre? Pero deja que se siembre de nuevo y lo verás más floreciente que antes, por eso déjame
hacer, y tú con vivir en mi Querer estarás junto Conmigo en el trabajo, sembraremos juntos las
pequeñas chispas de luz, haremos competencia para ver quién siembra más y así nos
divertiremos al sembrar, o en el descansar, pero siempre juntos. Lo sé, lo sé, sé cuál es tu más
fuerte temor, el que Yo te deje; no, no, no te dejo, quien vive en mi Querer es inseparable de
Mí”.
(3) Y yo: “Jesús mío, Tú antes me decías que cuando no venías era porque querías castigar
a las gentes, y ahora no es por esto por lo que no vienes, sino por otra cosa”.
(4) Y Jesús como suspirando: “Vendrán, vendrán los castigos, ¡ah, si supieras!”
(5) Dicho esto ha desaparecido.
+ + + +
16-26
Octubre 30, 1923
Quien vive en el Divino Querer crece alimentado por las
llamas de Jesús. La luz de la Divina Voluntad filtra todo.
(1) Vivo siempre amargada y con el corazón petrificado por el dolor de la privación de mi dulce
Jesús, me siento sin vida porque Aquél que es verdadera vida no está conmigo. ¡Oh! cómo
frecuentemente repito: “Dime, oh mi único y sumo Bien, ¿hacia dónde dirigiste tus pasos? Y
así yo, siguiéndolos, pueda encontrarte. ¡Ah! de lejos te beso aquellas manos que con tanto
amor me abrazaban y me estrechaban a tu corazón; adoro y beso aquel rostro que con tanta
gracia y belleza se hacía ver, y que ahora se oculta y está lejano de mí, dime, ¿dónde estás?
¿Qué camino debo tomar para ir a encontrarte? ¿Dime qué debo hacer? ¿En qué te he ofendido
que huyes lejos de mí? Me decías que jamás me dejarías, ¿y ahora me dejas? ¡Ah! Jesús,
Jesús, vuelve a quien no puede vivir sin Ti, a la pequeña hija tuya, a la pobre exiliada”. ¿Pero
quién puede decir todos los lamentos y desatinos que decía? Mientras me encontraba en esto,
he sentido perder los sentidos y veía una paloma, toda fuego, que temblaba, y una persona junto
que con su aliento ardiente daba a la paloma sus llamas para alimentarla, e impedía que pudiera
tomar otro alimento, teniéndola estrechada y tan cerca de su boca que no podía hacer más que
respirar y absorber las llamas que de aquélla salían, y la pobre paloma sufría y se convertía en
aquellas llamas por las que era alimentada. Yo he quedado asombrada al ver esto, y mi dulce
Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, ¿por qué temes que te deje? Debería dejarme a Mí mismo para dejarte a ti, y
eso no lo puedo hacer; por cuanta potencia tenga, no tengo el poder de separarme de Mí mismo.
Así es para quien hace mi Voluntad, haciéndose inseparable de Mí me falta el poder de
separarme de ella; y no sólo esto, sino que la voy alimentando con mis mismas llamas, ¿no has
visto aquella paloma toda fuego? Era la imagen de tu alma, y aquél que la alimentaba con su
aliento de fuego era Yo, que tanto me deleito en nutrir a quien vive de mi Querer sólo de las
llamas que hace salir mi corazón por medio de mi aliento. ¿No sabes que quien vive en mi
965 sig