siempre amable Jesús se ha movido en mi interior y sacando un brazo me ha abrazado para
darme la vida y me ha dicho:
(2) “Hija mía, mi Querer ha querido hacer justicia de ti; esto era necesario para probar tu
fidelidad, porque en todas mis obras concurren todos mis atributos, y cuando las generaciones
vean todo lo que he hecho en ti, sorprendidas dirán: ¿Cómo no debía hacer todo esto si tanto
le diste? Mi justicia hará ver las pruebas que te ha hecho sufrir, y les dirá a ellos: ‘La hice pasar
a través del fuego de mi justicia y la encontré fiel, por eso mi amor ha continuado su curso”. Es
más, has de saber que el primero en hacer justicia de ti fue mi amor, ¿cuántas pruebas no te ha
hecho sufrir para estar seguro de tu amor? La segunda fue la cruz, que hizo severa justicia de
ti, tanto, que mi Querer atraído por mi amor y por mi cruz quiso descender en ti y hacerte vivir
en Él, pero también mi Querer no ha querido ser menos que mi amor y que mi cruz, y para estar
seguro, celoso se ha sustraído, haciéndote justicia para ver si continuabas tus vuelos en mi
Querer sin Mí”.
(3) Yo al oír esto he dicho: “¡Ah! ¿cómo podía yo seguir esos vuelos sin Ti? Me faltaba la luz,
y si empezaba no terminaba, porque no estaba conmigo Aquél que haciéndome todo presente
me hacía obrar por todos, haciéndome vincular todas las relaciones entre el Creador y la
Creación toda, mi mente nadaba en el vacío sin encontrar a ninguno; ¿cómo podía hacerlos?”
(4) Y Jesús: “Tu empezar era hacer, y el dolor de no poder terminar era cumplir. Por eso,
ánimo y fidelidad se necesitan; con un poco de prueba se está siempre más cierto y seguro, y
además, si no fue exentada ni siquiera mi Reina Mamá de estas pruebas, ¿querrías tú ser
exentada?”
(5) Después de algún tiempo ha regresado de nuevo, y se hacía ver dentro de mí en medio
de un círculo, sobre el cual invitaba a las almas a subir, para hacerlas caminar sobre ese círculo.
Yo subía para no bajar nunca más, y mi amable Jesús me ha dicho:
(6) “Hija mía, este círculo es mi Voluntad Eterna, que abraza la gran rueda de la eternidad;
todo lo que está dentro de este círculo no es otra cosa que todo lo que hizo mi Humanidad en la
Divina Voluntad, para impetrar que mi Querer se cumpliera como en el Cielo así en la tierra, todo
está preparado y hecho, no queda más que abrir las puertas y hacerlo conocer para hacer al
hombre tomar la posesión. De Mí fue dicho cuando vine a la tierra a redimir al hombre, que
habría sido la salvación y la ruina de muchos; así se dirá también ahora, que ésta mi Voluntad
será o de gran santidad, porque mi Voluntad es de absoluta santidad, o de ruina para muchos.
Mira, en aquel círculo, mientras se gira es necesario ver hacia adentro, jamás hacia afuera,
porque dentro está la luz, el conocimiento, mi fuerza y mis actos como ayuda, aliento y vida,
para poder tomar la Vida de mi Voluntad; afuera no hay nada de esto, encontrarán las tinieblas
y se precipitarán en el abismo, por eso sé atenta, mantén siempre fija la mirada en mi Querer y
te encontrarás con la plenitud de la gracia de vivir en mi Voluntad”.
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16-23
Octubre 4, 1923
Para que la Divina Voluntad se vuelva vida del alma, ésta debe hacer
desaparecer la propia voluntad, y su querer no debe existir más.
(1) Me sentía destruir por la pena de su privación, con el triste pensamiento de que Jesús no
habría venido más. ¡Oh! cómo es doloroso el pensar que no debía ver más a Aquél que forma
toda mi vida, mi felicidad, todo mi bien. Mientras estaba en esto, mi dulce Jesús se ha movido
en mi interior y me ha dicho:
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