(3) Ahora hija mía, si mi eterna sabiduría dispuso que una Celestial y la más Santa de todas
las criaturas preparara el germen de mi Santo Querer, en el cual Yo formé el plano del
resurgimiento del hombre en mi Suprema Voluntad, ahora por medio de otra criatura, haciéndola
entrar en las eternas moradas de mi Querer y vinculando su voluntad con la mía, uniéndola a
todos mis actos le hago resurgir todo su interior en el Eterno Sol de mi Querer, y abro el campo
de este plano a las generaciones, de manera que quien quiera pueda entrar en él para ponerse
en relación con la Voluntad de su Creador, y si hasta ahora han gozado los bienes de la
Redención, ahora pasarán a gozar los frutos del Fiat Voluntas Tua come in Cielo così in terra,
aquella felicidad perdida, aquella dignidad y nobleza, aquella paz toda celestial que con hacer
su voluntad el hombre había hecho desaparecer de la faz de la tierra. Gracia más grande no
podría hacer, porque con ponerlo de nuevo en relación con mi Voluntad, le restituyo todos los
bienes con los que lo doté al crearlo. Por eso sé atenta, porque se trata de abrir un gran campo
de bienes a todos tus hermanos”.
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16-15
Agosto 16, 1923
La razón por la que Jesús quiere que se haga su Voluntad,
es para encontrar ocasión y medios de poder dar siempre.
(1) Estaba pensando entre mí: “¿Por qué el bendito Jesús tiene tanto interés, quiere y ama
tanto que se haga su Voluntad? ¿Qué gloria puede recibir cuando una pobre y vil criatura cede
su querer en su altísima, santísima y amabilísima Voluntad?” Mientras esto pensaba, mi amable
Jesús con una ternura y dulzura indecibles me ha dicho:
(2) “Hija mía ¿quieres saberlo? Porque es tanto mi amor y mi suprema bondad, que cada vez
que la criatura hace mi Voluntad y obra porque lo quiero Yo, le doy de lo mío, y para darle
siempre de lo mío quiero que haga mi Voluntad; por lo tanto, toda la razón y el interés por lo cual
quiero que haga mi Voluntad, es para encontrar ocasiones y medios para poder siempre dar; es
mi amor que no quiere estar quieto, quiere siempre correr, volar hacia la criatura, pero, ¿para
hacer qué? Para dar, y ella con hacer mi Voluntad se acerca a Mí y Yo a ella, y Yo doy y ella
toma. En cambio si no obra para hacer mi Voluntad se pone a distancia de Mí, haciéndose como
extraña a Mí y por tanto no puede tomar lo que Yo le quisiera dar; y si Yo le quisiera dar de lo
mío, le sería nocivo e indigerible, porque su paladar tosco y contaminado por la voluntad humana
no le dejaría gustar ni apreciar los dones divinos; por lo tanto, todo el interés es porque quiero
dar siempre de lo mío. En cuanto a mi gloria, es la misma gloria mía la que recibo a través del
obrar de la criatura que hace mi Voluntad, es una gloria que desciende del Cielo y sube de nuevo
directamente a los pies de mi Trono, multiplicada por la Voluntad Divina ejercitada por la criatura;
en cambio la gloria que me pueden dar aquellos que no hacen mi Voluntad, si acaso hubiera
alguna, sería una gloria extraña a Mí, que muchas veces llega a darme náusea. Mucho más,
que con el obrar para hacer mi Voluntad y con darle Yo de lo mío, pongo juntas en esa obra mi
Santidad, mi Potencia y Sabiduría, la belleza de mis obras, un valor incalculable e infinito, podría
decir que son frutos de mis huertos, obras de mi celestial reino, gloria de mi familia y de mis hijos
legítimos; por tanto, ¿cómo no podrán agradarme? ¿Cómo no sentir la fuerza raptora de mi
Supremo Querer en aquella obra de la criatura que sólo obra para cumplir mi Voluntad? ¡Oh! si
todos conocieran el bien de Ella no se dejarían engañar por la propia voluntad”.
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