Creación y todos como en relaciones con la Voluntad Suprema. ¿Pero quién puede decir lo que
se veía y comprendía? Y mi dulcísimo Jesús ha agregado:
(5) “Hija mía, ¿has visto? Sólo con entrar en mi Voluntad puede suceder todo esto, por eso
continúa haciendo entrar tus miradas, tus palabras, tu corazón y todo lo demás de ti, y verás
cosas sorprendentes”.
(6) Y después de haber pasado más de tres horas en la Divina Voluntad, haciendo lo que
Jesús me decía y junto con Él, me he encontrado en mí misma. ¿Pero quién puede decirlo
todo? Mi pobre inteligencia me la siento incapaz, si Jesús quiere podré continuar, por ahora
pongo...
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16-13
Agosto 9, 1923
La voluntad humana es tinieblas; la Voluntad Divina es Luz.
(1) Estaba fundiéndome en el Santo Querer Divino, y mi dulce Jesús estrechándome a Sí, se
ha puesto a rezar junto conmigo y después me ha dicho:
(2) “Hija mía, la voluntad humana ha cubierto de nubes toda la atmósfera, de modo que densas
tinieblas penden sobre todas las criaturas, y casi todas caminan cojeando y a tientas, y cada
acción humana que hacen sin la conexión de la Voluntad Divina acrecienta las tinieblas y el
hombre se vuelve más ciego, porque la luz, el sol de la voluntad humana es la Divina Voluntad,
quitada Ésta, luz no hay para la criatura. Ahora, quien obra, reza, camina, etc., en mi Querer,
se eleva por encima de estas tinieblas y conforme obra, reza, habla, así, rasgando estas densas
nubes, manda rayos de luz sobre toda la tierra, de despertar a quien vive en lo bajo de su
voluntad, y prepara los ánimos a recibir la luz, el sol de la Divina Voluntad. Por eso tengo tanto
interés de que tú vivas en mi Querer, para que prepares un cielo de luz, que mandando continuos
rayos de luz venga a despejar este cielo de tinieblas que la voluntad humana se ha formado
sobre su cabeza, de modo que poseyendo la luz de mi Querer puedan amarlo, y mi Querer
amado pueda reinar sobre la tierra”.
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16-14
Agosto 13, 1923
La Virgen fue el inicio, el origen, el germen del Fiat Voluntas Tua
como en el Cielo así en la tierra. Jesús sobre este germen de su mismo
Querer que encontró en su Divina Madre formó el gran plano de la
voluntad humana en la Voluntad Divina. Ahora, por medio de otra
criatura, abrirá el campo de este plano a las generaciones.
(1) Me sentía oprimida por la privación de mi dulce Jesús, y poniéndome a rezar le pedía que
no tardara en venir a mi pobre alma, que no podía ya más. Entonces con sorpresa mía lo he
visto que estaba estrechado a mi cuello, rodeándome con sus brazos, y con su rostro que tocaba
el mío, y con una luz que quería infundir en mi mente; yo, como atraída lo he besado, pero como
si quisiera rechazar la luz y decía entre mí: “A mí no me importa conocer las cosas, lo que quiero