que no habría podido estar sin venir a su pequeña hija, porque los pequeños no pueden estar
largo tiempo sin el padre; son tantas sus necesidades, que el padre está obligado a estar con
ellos para vigilarlos, custodiarlos y nutrirlos. ¡Ah! no recuerda cuando transportándome fuera de
mí misma y llevándome por la bóveda de los cielos, en medio de las esferas celestes y paseando
junto con Él yo imprimía mi te amo en cada estrella, en cada esfera. ¡Ah! me parece ver en cada
estrella mi te amo; me parece que esos centelleos de luz que se forman alrededor de las estrellas
resuenan entre ellos mi te amo Jesús, sin embargo Él no lo escucha, no viene, no hace
despuntar su sol, que eclipsando todas las estrellas, con mi te amo forme uno solo con el de Él,
y elevándome de nuevo en medio de las esferas celestiales imprima un nuevo te amo Jesús.
¡Ah, estrellas! gritad fuerte, haced resonar mi te amo, para que Jesús, oyéndolo, venga a su
pequeña hija, a la pequeña exiliada. ¡Oh! Jesús, ven, dame la mano, hazme entrar en tu Santo
Querer a fin de que llene toda la atmósfera, el cielo azul, la luz del sol, el aire, el mar, todo, todo
con mi te amo, con mis besos, a fin de que en cualquier lugar donde Tú estés, si miras, mires
mi te amo y mis besos; si oyes, oigas mi te amo y el chasquido de mis besos; si hablas y respiras,
respires mis te amo y mis besos angustiados; si obras, en tus manos corran mis te amo; si
caminas, pises mi te amo y el sonido de mis besos bajo tus pasos; mi te amo sea la cadena que
te atraiga hacia mí y mis besos sean imán potente que, quieras o no quieras te fuercen a visitar
a aquélla que no puede vivir sin Ti”. ¿Pero quién puede decir mis tantos desatinos? Ahora,
mientras esto pensaba, mi adorable Jesús, todo bondad ha venido y mostrándome su corazón
abierto me ha dicho:
(3) “Hija mía, apoya tu cabeza sobre mi corazón y repósate, pues estás muy cansada, y
después giraremos juntos para hacerte ver mi te amo esparcido por todo lo creado”.
(4) Entonces yo me he abrazado a Él, y apoyaba mi cabeza sobre su corazón para reposarme,
pues sentía extrema necesidad. Después, encontrándome fuera de mí misma, pero siempre
estrechada a su corazón ha agregado:
(5) “Hija mía, quiero que tú, que eres la hija primogénita de mi Suprema Voluntad, conozcas
cómo toda la Creación, sobre las alas de mi Querer Eterno lleva mi te amo a las criaturas, y las
criaturas, sobre las mismas alas de mi Voluntad, haciéndola ellas, deberían darme la
correspondencia de su te amo. Mira el cielo azul, no hay punto en el que no esté sellado un te
amo mío hacia la criatura: Cada estrella y su centelleo que le forma corona están tachonadas
de mis te amo; el rayo de sol, mientras se alarga hacia la tierra para llevar la luz, cada gota de
luz lleva mi te amo, y en cuanto la luz invade la tierra y el hombre la mira, le camina encima, mi
te amo le llega en los ojos, en la boca, en las manos y se extiende bajo los pies. El murmullo
del mar murmura te amo, te amo, te amo, y cada gota de agua son teclas, que armonizando
entre ellas forman las más bellas armonías de mi infinito te amo; las plantas, las hojas, las flores,
los frutos, tienen impreso mi te amo, así que la Creación toda lleva al hombre mis repetidos te
amo. Y el hombre mismo, ¿cuántos mis te amo no tiene impresos en todo su ser? Sus
pensamientos están sellados por mi te amo; el latido de su corazón que le resuena en el pecho
con aquél misterioso sonido, tac, tac, tac, es un te amo mío jamás interrumpido que le dice te
amo, te amo; sus palabras son seguidas por mi te amo; sus movimientos, sus pasos y todo lo
demás, contienen un te amo mío, sin embargo, en medio de tantas oleadas de mi amor no sabe
elevarse para darme su correspondencia a mi amor. ¡Qué ingratitud, y cómo mi amor queda
doliente! Por eso hija mía te he elegido como hija de mi Querer, a fin de que como hija fiel
defiendas los derechos de tu Padre. Mi amor quiere absolutamente la correspondencia del amor
de la criatura, por lo tanto en mi Voluntad encontrarás todos mis te amo, y tú, siguiéndolos,
imprimirás tu te amo en el mío, por ti y por todos. ¡Oh! cómo estaré contento al ver el amor de
la criatura fundido con el mío, por eso te doy mi Querer en tu poder, a fin de que todo el amor
que he dado en la Creación me lo corresponda una criatura, defendiendo así los derechos de
mi amor”.
951 sig