(2) “Hija mía, así como hice en la Encarnación, en que primero deposité en mi querida Mamá
todos los bienes que convenían para descender del Cielo a la tierra, después me encarné e hice
el depósito de mi misma Vida; y de mi Mamá salió este depósito como vida de todos, así será
de mi Voluntad, es necesario que haga el depósito de los bienes, efectos, prodigios,
conocimientos que contiene, después de hecho el depósito en ti, entonces se hará camino y se
dará a las demás criaturas. Por eso, mira, todo está preparado, el depósito está casi terminado,
no queda otra cosa que disponer a los primeros para hacerlo conocer, a fin de que no quede sin
su fruto”.
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16-10
Julio 30, 1923
El alma es la flor celestial.
(1) Estaba fundiéndome en el Santo Querer Divino y mi dulce Jesús al venir me ha dicho:
(2) “Hija mía, cada vez que el alma entra en mi Querer para rezar, obrar, etc., tantas diversas
tintas divinas recibe, una más bella que la otra. ¿No ves cuánta variedad de colores y de belleza
contiene toda la naturaleza? Son las sombras de la variedad de los colores y belleza que
contiene mi Divinidad; ¿pero dónde adquieren las plantas y las flores la variedad de los colores?
¿A quién le di el oficio de colorear con tantas variadas tintas a tanta diversidad de plantas? Al
sol. Su luz y su calor contienen fecundidad y variedad de colores tales, de embellecer toda la
tierra, y sólo con que la planta se exponga a los besos de su luz, a los abrazos de su calor, la
flor se abre y como correspondiéndole el beso y el abrazo, recibe los matices de las tintas y
forma su bella coloración.
(3) Ahora, el alma que entra en mi Voluntad simboliza la flor que se expone a recibir el beso
y el abrazo del sol para recibir las diversas tintas que el sol contiene, y al corresponderle, recibe
las diversas tintas de la Naturaleza Divina. Es propiamente el alma la flor celestial, que el sol
eterno con el aliento de su luz ha coloreado tan bien, de perfumar Cielo y tierra y alegrar con su
belleza a la misma Divinidad y a toda la corte celestial. Los rayos de mi Querer la vacían de lo
que es humano y la llenan de lo que es Divino; por eso se ve en ella el bello iris de mis atributos.
Por eso hija mía, entra frecuentemente en mi Querer para recibir los matices y las variadas tintas
de la semejanza de tu Creador”.
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16-11
Agosto 1, 1923
Toda la Creación contiene el te amo de Jesús. El alma en la Divina
Voluntad debe dar la correspondencia con su te amo en todo.
(1) Me sentía muy afligida porque el día de hoy mi sol Jesús no ha despuntado sobre mi pobre
alma. ¡Oh Dios, qué pena, pasar un día sin sol, siempre noche! Entonces, mientras me sentía
traspasada en el alma, he tenido el bien de mirar el cielo estrellado y entre mí decía:
(2) “¿Cómo es que no recuerda ya nada mi dulce Jesús? Yo no sé cómo la bondad de su
corazón puede tolerar el no hacer surgir el sol de su amable presencia, mientras que me decía
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