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16-7
Julio 23, 1923
El Divino Querer está en continuo encuentro
con la criatura para darle todos sus bienes.
(1) Estaba según mi costumbre abandonándome toda en el Santo Querer Divino, y mi dulce
Jesús se hacía ver que venía a mi encuentro para recibirme en su Santísima Voluntad, y me ha
dicho:
(2) “Hija mía, mi Voluntad está en continuo encuentro con la voluntad de la criatura, y en
cuanto el querer humano se encuentra con el mío, recibe la luz, la santidad, la fuerza que
contiene mi Voluntad, Ella está en continuo acto de darse a la criatura para darle la vida del
Cielo anticipada. Si ella me recibe, entonces queda con esta Vida Celestial; si al contrario, en
cada acto que hace no recibe este Querer Supremo, hace fracasar todo intento para su bien,
para hacerla feliz, fuerte, santa, divina y como transformada en una aurora de luz celestial, y
queda con su solo querer humano que la hace débil, miserable, enfangada, que la circunda con
viles pasiones, tanto, de dar piedad, ¿no ves cuántas almas se arrastran por debilidad de no
saberse vencer a hacer el bien, otras que no saben dominarse a sí mismas, otras inconstantes
como cañas al moverse del viento, otras que no saben rezar sin mil distracciones, otras siempre
descontentas, otras que parece que hayan nacido para hacer el mal? Todas son almas que en
todas sus cosas no encuentran a mi Querer, sin embargo mi Querer está para todos, pero como
lo rehuyen no reciben el bien que mi Querer contiene, es justa pena de quien quiere vivir envuelto
en todas las miserias. Pero a este Querer mío al que no han querido encontrar en vida para
darles tantos bienes por cuantas veces lo hubieran encontrado, lo encontrarán en muerte, para
darles tantas penas por cuantas veces han huido de Él, porque huyéndole se han vuelto
culpables, se han manchado, enfangado; es justo que tengan una pena, formándose para ellos
tantos encuentros dolorosos por cuantas veces no se han encontrado con mi Voluntad en la
tierra, pero estos encuentros dolorosos serán sin méritos, sin nuevas adquisiciones, como
deberían haber sido si lo hubieran encontrado en vida, ¡oh! cuántos gemidos de dolor salen de
las prisiones del purgatorio, cuántos gritos de desesperación se oyen desde el infierno porque
mi Querer no ha sido encontrado en la tierra; por eso hija mía, tu primer acto sea de encontrarte
con mi Querer, tu primer pensamiento, tu latido, sea de encontrarte con el latido eterno de mi
Querer, para que tú recibas todo mi amor. En todo trata de hacer continuos encuentros, a fin de
que quedes transformada en mi Querer y Yo en el tuyo, para poderte disponer a hacer el último
encuentro con mi Voluntad en tu última hora, así no tendrás ningún encuentro doloroso después
de tu muerte”.
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16-8
Julio 24, 1923
La voluntad es el depósito de todo el obrar de la criatura.
(1) Me sentía muy oprimida por la privación de mi siempre amable Jesús y decía entre mí:
“Todo ha terminado para mí, por cuanto lo busco no viene, qué tortura, qué martirio”. Pero
mientras esto pensaba, mi adorable Jesús se hizo ver crucificado, que se extendía sobre mi
pobre persona, y una luz que salía de dentro de su adorable frente me decía: