todo en ti, y me darás el gran contento de que mi Fiat pueda desenvolverse, haciendo salir los
prodigios y los bienes que contiene”.
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16-6
Julio 21, 1923
Jesús pide que su Voluntad sea una con la voluntad del alma.
La Divina Voluntad debe ser como el aire que se respira.
(1) Continuando mi habitual estado, oía que mi adorable Jesús en mi interior rezaba diciendo:
(2) “Padre mío, te pido que nuestra Voluntad sea una con la voluntad de esta pequeña hija de
nuestro Querer, ella es parto legítimo de nuestro Querer; ¡ah! haz que por honor y decoro de
nuestra Voluntad Eterna nada salga de ella que no sea parto de nuestro Querer, y que nada
conozca sino nuestra sola Voluntad, y para obtener esto te ofrezco todos los actos de mi
Humanidad hechos en nuestra adorable Voluntad”.
(3) Después ha hecho un profundo silencio y yo, no sé cómo, me sentía tan transfundida en
los actos que mi Jesús había hecho en la Voluntad Divina, que los iba siguiendo uno por uno,
haciendo el mío unido al suyo. Esto absorbía en mí tantas luces, que Jesús y yo quedábamos
sumergidos en un mar de luz, y Jesús saliendo de dentro de mi interior, poniéndose de pie
apoyaba sus plantas sobre la parte de mi corazón, y agitando la mano, que más que sol enviaba
luz, gritaba fuerte:
(4) “Venid, venid todos, ángeles, santos, viadores, generaciones todas, venid a ver los
portentos y el más grande milagro jamás visto, ¡mi Querer obrante en la criatura!”
(5) A la voz sonora, melodiosa y fuerte de Jesús, que llenaba Cielo y tierra, los Cielos se han
abierto y todos han corrido en torno a Jesús, y miraban en mí para ver cómo obraba la Divina
Voluntad; todos quedaban raptados y agradecían a Jesús por tal exceso de su bondad. Yo he
quedado confundida y humillada a lo sumo, y le he dicho:
(6) “Amor mío, ¿qué haces? Me parece que quieres mostrarme a todos para hacerme señalar
por todos, qué repugnancia siento”.
(7) Y Jesús: “¡Ah! hija mía, es a mi Querer al que quiero que todos conozcan y todos lo
señalen como nuevo Cielo y medio de nueva regeneración, y tú quedarás como sepultada en
mi Voluntad. Mi Voluntad debe ser como el aire que se respira, que mientras no se ve, se siente,
no se ve y da la vida, penetra dondequiera, aun en las más íntimas fibras para dar vida a cada
latido del corazón, dondequiera que Ella entra, en la oscuridad, en las profundidades, en los
lugares más secretos, se constituye vida de todo, así mi Voluntad será más que aire en ti, que
saliendo de ti se constituirá vida de todo, por eso sé más atenta y sigue el Querer de tu Jesús,
porque la atención te hará conocer donde estás, y qué cosa haces; el conocimiento te hará
apreciar más y estimar la divina morada de mi Voluntad. Supón a alguien que se encuentre en
el palacio de un rey, pero que no sepa que todas esas habitaciones pertenecen al rey, no les
tendrá ningún aprecio, andará distraída, hablando, riendo, no se dispondrá a recibir los dones
del rey; pero si sabe que son las habitaciones del rey, entonces mirará con atención las cosas y
las apreciará, andará de puntitas, hablará en voz baja, será todo ojos para ver si el rey sale de
alguna habitación y se pondrá como a la expectativa de recibir grandes dones del rey. Mira, la
atención es el camino del conocimiento, el conocimiento cambia la persona y las cosas, y la
dispone a recibir grandes dones, así que conociendo tú que estás en el palacio real de mi
Voluntad, recibirás siempre y tomarás tanto, de poder dar a todos tus hermanos”.