la misma santidad que contiene mi Querer, que un ministro mío te asistiera y fuera el primer
depositario de los bienes que mi Voluntad contiene, y de su regazo hacerlos pasar a todo el
cuerpo de la Iglesia. ¿Qué atención no se requiere de ti y de ellos, tú en recibir de Mí, como
una segunda madre mía, el gran don de mi Querer, y conocer de Él todas sus cualidades; y ellos
en recibirlas de ti para hacer que se cumpla en mi Iglesia el Fiat Voluntas Tua como en el Cielo
así en la tierra. ¡Ah, tú no sabes cuánto he debido darte para volverte capaz de deponer en ti
mi Querer, te he quitado todo germen de corrupción, he purificado en tal modo tu alma, tu misma
naturaleza, que ni tú sientes nada por ellos, ni ellos por ti, porque faltando el germen es como si
faltase el fuego a la leña, y si no te exenté de la culpa original como hice a mi amada Mamá, con
quitarte el germen de la corrupción obré otro prodigio de gracia, jamás concedido a ningún otro,
porque no era decoroso para mi Voluntad tres veces santa, descender en un alma, tomar
posesión de ella, y que estuviera aun mínimamente ensombrecida por el más mínimo aliento
corrupto, mi Voluntad no se habría adaptado a tomar posesión de ella y comunicarle su actitud
si hubiera visto algún germen de corrupción, como no me habría adaptado Yo, Verbo del Padre,
a ser concebido en el seno de la Celestial Mamá si no la hubiera exentado de la culpa de origen.
Y además, ¿cuántas gracias no te he hecho? Tú crees que sea nada y por eso ni siquiera lo
piensas, y en lugar de agradecerme te ocupas en pensar en lo que he dispuesto de ti y de los
que he puesto en torno a ti, mientras que Yo quiero que sigas sólo mi Querer. Tú debes saber
que este cumplimiento de mi Voluntad es tan grande, que entra en las obras más grandes que
la Divinidad ha obrado y quiero que sea conocido, a fin de que al conocer la grandeza y los
bienes inmensos que contiene, lo amen, lo estimen y lo deseen. Tres veces la Divinidad
Suprema decidió obrar ad extra, la primera fue en la Creación, y ésta fue sin intervención de la
criatura, porque ninguna había salido a la luz del día; la segunda fue en la Redención, y en Ella
intervino una mujer, la más santa, la más bella, cual fue mi Celestial Mamá, fue Ella el canal y
el instrumento del que me serví para cumplir la obra de la Redención; la tercera es el
cumplimiento, que mi Voluntad se haga como en el Cielo así en la tierra, esto es que la criatura
viva, obre con la santidad y potencia de nuestra Voluntad, obra inseparable de la Creación y de
la Redención, como es inseparable la Trinidad Sacrosanta; no podemos decir que la obra de la
Creación esté por Nosotros terminada si nuestra Voluntad, como fue decretado por Nosotros,
no obra en la criatura y vive con la libertad, santidad y potencia con la que obra y vive en
Nosotros, es más, este es el punto más bello, más culminante, más fúlgido, y el sello del
cumplimiento de la obra de la Creación y de la Redención. Estos son decretos divinos y deben
tener su pleno cumplimiento, y para cumplir este decreto queremos servirnos de otra mujer, la
cual eres tú; fue la mujer la que incitó, la causa por la que el hombre se precipitó en sus
desventuras, y Nosotros queremos servirnos de la mujer para poner las cosas en orden y hacer
salir al hombre de sus desventuras, y restituirle el decoro, el honor, la verdadera semejanza
nuestra, como fue por Nosotros creado, por eso sé atenta, no tomes las cosas a la ligera, aquí
no se trata de una cosa cualquiera, sino se trata de decretos divinos y de darnos campo para
hacernos cumplir la obra de la Creación y Redención, por eso, así como a nuestra Mamá la
confiamos a San Juan, para poner en él, y de él a la Iglesia, los tesoros, las gracias, todas mis
enseñanzas que en el curso de mi Vida cuando Ella estaba confiada a Mí y haciéndole de
sacerdote Yo puse en Ella como en un santuario todas las leyes, los preceptos, las doctrinas
que la Iglesia debía poseer, y Ella, fiel como era y celosa aun de una sola palabra mía, para que
no se perdieran, las puso en mi fiel discípulo Juan, así que mi Mamá tiene el primado sobre toda
la Iglesia. Así he hecho de ti, debiendo servir el Fiat Voluntas Tua a toda la Iglesia, te he confiado
a un ministro mío, a fin de que pongas en él todo lo que te manifiesto sobre mi Voluntad, los
bienes que hay, cómo la criatura debe entrar en Ella, cómo la Paterna Bondad quiere abrir otra
era de gracia, poniendo en común con la criatura sus bienes que posee en el Cielo y
restituyéndole la felicidad perdida, por eso sé atenta y seme fiel".
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