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Julio 14, 1923
Expectativa de una nueva era. La señal segura de que está próxima.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, mi buen Jesús ha venido, pero todo afligido; me
parecía que no sabía separarse de mí, y todo bondad me ha dicho:
(2) "Hija mía, he venido para hacerte sufrir; ¿no recuerdas que cuando queriendo castigar al
hombre, tú no querías que lo hiciera, queriendo sufrir tú en vez de ellos, y Yo para contentarte
te dije que en vez de hacer por diez, por amor tuyo haría sólo por cinco? Ahora las naciones se
quieren pelear, y las que se creen las más poderosas se están armando hasta los dientes para
destruir las naciones débiles, se trata de destrucción completa hija mía, por eso he venido a
hacerte sufrir, para darte aquel cinco que te prometí. Al fuego y al agua mi justicia dará el poder
del oficio que contienen para destruir gentes y ciudades enteras, por eso es necesario un poco
de tu sufrir, para disminuir estos castigos".
(3) Ahora, mientras esto decía se ha movido en mi interior, como si tuviese en sus manos
varios instrumentos, y conforme los movía, así se formaban penas y dolores, con tal estiramiento
de todos mis miembros, que no sé cómo he quedado viva; y cuando veía que por la fuerza de
las penas yo gemía, temblaba, Jesús, con aire de quien ha triunfado en todo me decía: “Tú eres
vida mía, y de mi Vida puedo hacer lo que quiero". Y continuaba su trabajo de hacerme sufrir.
Sea todo para gloria de Dios, para el bien de mi alma y para la salvación de todos. Después de
esto ha agregado:
(4) "Hija mía, todo el mundo está trastornado y todos están a la expectativa de cambios, de
paz, de cosas nuevas; ellos mismos se unen para conferenciar y se asombran de que no saben
concluir nada, ni llegar a serias decisiones, así que la verdadera paz no despunta y todo se
queda en palabras, pero nada en los hechos, y esperan que otras conferencias puedan servir
para decisiones serias, pero en vano esperan. Y entre tanto, en este esperar están todos con
temor, y quién se prepara a nuevas guerras, quién espera nuevas conquistas; pero con todo
esto los pueblos empobrecen, se despojan vivos, y mientras esperan, cansados de la era triste
que los envuelve, turbia y sangrienta, esperan y tienen la esperanza de una nueva era de paz y
de luz. El mundo se encuentra precisamente en el punto como cuando Yo debía venir a la tierra,
todos estaban en espera de un gran acontecimiento, de una era nueva, como en efecto sucedió.
Así ahora, debiendo venir el gran advenimiento, la era nueva en la que la Voluntad de Dios se
haga en la tierra como en el Cielo, todos están a la expectativa de una era nueva, cansados de
la presente, pero sin saber cuál es esta novedad, este cambio, como no lo sabían cuando Yo
vine a la tierra. Esta expectativa es una señal cierta de que la hora está cercana, pero la señal
más segura es que Yo voy manifestando lo que quiero hacer, y que dirigiéndome a un alma,
como me dirigí a mi Mamá al bajar del Cielo a la tierra, le comunico mi Voluntad y los bienes,
los efectos que Ella contiene, para hacer de ello un don a toda la humanidad".
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Deo Gratias.
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