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Julio 1, 1923
Efectos de la oración en el Divino Querer. Placer de Jesús al
manifestar sus verdades a la criatura. Dios es un acto siempre nuevo.
(1) Estaba fundiéndome en el Santo Querer Divino para girar en cada inteligencia de criatura,
para dar a mi Jesús la correspondencia de amor de cada pensamiento de criatura; pero mientras
esto hacía, el pensamiento me ha dicho: “¿De qué sirve rezar en este modo? Más bien me
parece que sean desatinos en vez de oraciones". Y mi siempre amable Jesús moviéndose en
mi interior me ha dicho:
(2) "Hija mía, ¿quieres saber de qué sirve y cuál es el efecto de ello? La criatura que viene a
arrojar en el mar inmenso de mi Divinidad la piedrita de su voluntad, en cuanto la arroja, si su
voluntad quiere amar, el mar infinito de las aguas de mi amor se encrespa, se agita, y Yo siento
las olas de mi amor que exhalan su celestial perfume, y Yo siento el placer, las alegrías de mi
amor agitadas por la piedrita de la voluntad de la criatura; si adora mi santidad, la piedrita de la
voluntad humana agita el mar de mi santidad, y Yo me siento recrear por las auras purísimas de
mi santidad; en suma, cualquier cosa que quiere hacer la voluntad humana en la mía, como
piedrita se arroja en el mar de cada uno de mis atributos, y agitándolos y encrespándolos, Yo
siento darme mis mismas cosas y los honores, la gloria, el amor que en modo divino puede
darme la criatura. Sucede como a una persona que siendo muy rica tiene todos los bienes en
su casa, fuentes fresquísimas, fuentes perfumadas, fuentes calientes, y una persona que entra
en esta casa no tiene qué darle, porque aquélla posee todo, pero quiere agradarla, quiere
amarla, entonces, ¿qué hace? Toma una piedrita y la arroja en la fuente fresca, las aguas
agitadas exhalan una delicadísima frescura, y el señor de esa casa goza el placer de la frescura
de su fuente, goza de sus mismos bienes que posee, ¿pero por qué? Porque aquella otra
persona ha tenido el pensamiento de agitar esa fuente, porque las cosas agitadas exhalan más
intenso el perfume, la frescura o el calor que contienen. Esto es lo que significa entrar en mi
Voluntad, agitar, remover mi Ser y decirme: ‘Mira cómo eres bueno, amable, amante, santo,
inmenso, potente, eres el Todo, y yo quiero moverte todo para amarte y darte placer’. ¿Y a ti te
parece poco?”
(3) Dicho esto se ha retirado en mi interior y yo me he quedado pensando en cómo es bueno
Jesús, me parece que goza mucho en comunicarse a la criatura, y toma tanto placer en
manifestar sus verdades, que mientras dice una, esa misma verdad lo incita y lo lleva con fuerza
irresistible a manifestar otras. ¡Que bondad! ¡Qué amor! Y Jesús de nuevo ha salido de dentro
de mi interior, y poniendo su rostro junto al mío ha agregado:
(4) "Hija mía, tú no sabes qué significa manifestar mis verdades y por eso te maravillas de mi
placer y de la fuerza irresistible que siento de manifestarme a la criatura; y quien se presta a
escucharme forma mi alegría y mis delicias de conversar con ella. Tú debes saber que cuando
manifiesto una verdad mía no conocida, es una nueva creación que hago, y Yo amo mucho el
hacer salir de Mí los tantos bienes y secretos que contengo, pero por cuanto diga, siendo Yo
aquel acto siempre nuevo, que jamás se repite, por eso siempre tengo ganas de hablar, pero
mientras hablo me quedan siempre otras nuevas cosas que quisiera decir, porque lo nuevo no
se agota jamás en Mí, soy siempre nuevo en el amor, nuevo en la belleza, nuevo en los
contentos, en las armonías, nuevo en todo y siempre nuevo, y por eso no canso a ninguno,
siempre tengo cosas nuevas para dar y para decir, y la fuerza irresistible que me empuja a
manifestarme es mi inmenso amor; dentro de un desahogo de amor hice salir la Creación, todo
lo que se ve en todo el universo estaba todo dentro de Mí, y el amor hizo desbordar de mi interior
la sombra de mi luz, y creé el sol; la sombra de mi inmensidad y de mis armonías, y fue extendido
el cielo, armonizándolo con tantas estrellas y esferas celestiales; éstas y otras cosas que creé
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