Voluntad, el alma depone la suya y quita la sombra de su querer, y mi Voluntad hace
resplandecer su vívida luz, la inviste, la transforma en la misma luz, y el alma abismada en mi
Querer Eterno me dice: ‘Gracias, ¡oh! Santo Querer Supremo por tu luz, por todos los bienes
que haces con llenar Cielo y tierra de tu Eterno Querer, por todos quiero darte la correspondencia
del bien que haces’. Y Yo siento tal honor, gloria y complacencia, que ningún otro la iguala. Hija
mía, cuántos males hace la sombra de la propia voluntad: Enfría el alma, produce el ocio, el
sueño, el entorpecimiento. Diversamente es quien vive en la luz de mi Querer".
(3) Después de esto me he encontrado fuera de mí misma, y veía como si debieran venir
enfermedades contagiosas, y muchos eran llevados a los lazaretos; reinaba un espanto general,
y tantos otros males de nuevo género, pero espero que Jesús quiera aplacarse por los méritos
de su preciosísima sangre.
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15-32
Junio 28, 1923
Cómo Dios al crear al hombre, puso en él el germen del Amor Eterno.
(1) Estaba pensando en el amor inmenso de mi dulcísimo Jesús, y Él me ha hecho ver a todas
las criaturas como unidas dentro de una red de amor, y me ha dicho:
(2) "Hija mía, al crear al hombre Yo puse en él tantos gérmenes de amor: los puse en su
inteligencia, en los ojos, en la palabra, en el corazón, en las manos, en los pies, en todo puse el
germen del amor, y Yo debía trabajarlo desde afuera, y junto Conmigo puse todas las cosas
creadas para hacer brotar este germen, hacerlo crecer según Yo quisiera. Este germen,
habiendo sido puesto por un Dios Eterno, era eterno también él, así que el hombre contiene en
sí un eterno amor, y un eterno amor le va siempre al encuentro, para recibir la correspondencia
de los gérmenes de su eterno amor puesto en el hombre, y darle nuevo y eterno amor, porque
Yo quería estar dentro del hombre como germen, y fuera como trabajador, para formar en él el
árbol de mi eterno amor; ¿porque de qué le serviría al hombre tener el ojo lleno de luz si no
tuviera una luz externa que lo iluminara? Quedaría siempre en oscuridad, así que para gozar el
efecto de la luz se necesita la luz interna del ojo y la luz externa del sol que lo ilumina; así de la
mente, si no tuviera la palabra que manifiesta el pensamiento, la vida de la inteligencia moriría
y quedaría sin fruto, y así de todo lo demás. Amé tanto al hombre, que no sólo puse en él este
germen de mi eterno amor, sino que lo puse a él bajo las olas de mi eterno amor que está
esparcido en todo lo creado, para hacerlo germinar en él y arrollarlo todo en mi eterno amor; así
que si la luz del sol resplandece en su ojo, le lleva la ola de mi amor; si toma el agua para
quitarse la sed, el alimento para nutrirse, le llevan la ola de mi eterno amor; si la tierra se extiende
bajo sus pies y queda firme para darle el paso, le lleva la ola de mi amor; si la flor emana su
perfume, si el fuego hace salir su calor, todos le llevan mi eterno amor. Pero esto no basta, Yo
estoy junto a él trabajando dentro y fuera para arreglar, confirmar y sellar todas mis semejanzas
en el alma del hombre, a fin de que amor eterno le doy, y amor eterno me dé, así que también
la criatura me puede amar con eterno amor, porque de él contiene el germen. Pero con sumo
dolor mío el hombre sofoca este germen, y entonces sucede que a pesar de que mi amor lo
tiene bajo sus olas, él no siente la luz que le lleva mi amor, porque él habiendo sofocado el
germen ha quedado ciego; a pesar de que mi amor arde, él no se calienta, y por cuanto beba y
coma no se le quita la sed ni se alimenta, pues donde no está el germen no hay fecundidad".
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