mismo, sino también los mismos actos que Yo hice al recibirme, para disponerlas y darles casi
el derecho de poderme recibir?"
(4) Yo he quedado maravillada y como si quisiera dudar, y Jesús ha agregado:
(5) "¿Por qué dudas? ¿No es acaso éste el obrar de Dios? ¿Y de este acto solo formar tantos
actos por cuantos se quiera disfrutar, mientras que es un solo acto? ¿No fue lo mismo para el
acto de la Encarnación, de mi Vida y de mi Pasión? Una sola vez me Encarné, una fue mi Vida,
una la Pasión, sin embargo esta Encarnación, Vida y Pasión son para todos y para cada uno,
como si fuera para él solo, así que están aún como en acto y para cada uno, como si ahora me
estuviera Encarnando y sufriendo mi Pasión, si no fuera así no obraría como Dios, sino como
criatura, que no conteniendo un poder divino no puede hacerse de todos, ni puede darse a
todos."
(6) Ahora hija mía, quiero decirte otro exceso de mi amor: Quien hace mi Voluntad y vive en
Ella, viene a abrazar el obrar de mi Humanidad, porque Yo amo mucho que la criatura se vuelva
similar a Mí, y como mi Querer y el suyo son uno solo, Él toma placer y recreándose pone en la
criatura todo el bien que contengo, y hago en ella el depósito de las mismas hostias
sacramentales. Mi Voluntad que la criatura contiene le presta y la circunda con decoro,
homenajes y honores divinos, y Yo todo a ella le confío, porque estoy cierto de poner al seguro
mi obrar, porque mi Voluntad se hace actor, espectador y custodio de todos mis bienes, de mis
obras y de mi misma Vida".
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15-31
Junio 21, 1923
Diferencia entre quien reza y obra en el Divino Querer teniendo conocimiento
de lo que hace, y entre quien se encuentra en Él porque la Divina Voluntad
lo envuelve y que por su naturaleza se encuentra por todas partes.
(1) Estaba haciendo mi acostumbrada adoración al crucificado bien mío, y estaba diciéndole:
"Entro en tu Querer, es más, dame tu mano y ponme Tú mismo en la inmensidad de tu Voluntad,
a fin de que nada haga que no sea efecto de tu Santísimo Querer". Ahora, mientras esto decía
pensaba entre mí: "¿Cómo, la Voluntad Divina está por todas partes, por lo tanto ya me
encuentro en Ella, y yo digo entro en tu Querer?" Pero mientras esto pensaba, mi dulce Jesús
moviéndose en mi interior me ha dicho:
(2) "Hija mía, sin embargo hay gran diferencia entre quien reza u obra porque mi Voluntad lo
envuelve y por su naturaleza se encuentra en todas partes, y entre quien por su propia voluntad,
teniendo en sí conocimiento de lo que hace, entra en el ambiente divino de mi Voluntad para
obrar y rezar. ¿Sabes tú qué sucede? Sucede como cuando el sol llena la tierra de su luz, pero
no en todos los puntos la luz y el calor son iguales; en algunos puntos hay sombras, en otros
puntos hay luz directa y el calor es más intenso; ahora, ¿quién goza más luz, quién siente más
calor, quien está en la sombra o quien está en los puntos donde la luz no está cubierta por la
sombra? Aunque no se puede decir que donde hay sombra no hay luz, pero donde no está la
sombra la luz es más viva, el calor es más intenso, es más, los rayos del sol parece que invisten
el lugar, lo absorben, y si el sol tuviera razón y una criatura por su espontánea voluntad se
expusiera a sus ardientes rayos, y a nombre de todos dijera al sol: ‘Gracias, ¡oh! sol por tu luz,
por todos los bienes que haces con llenar la tierra, por todos quiero darte la correspondencia
por el bien que haces’. ¿Qué gloria, honor, complacencia, no recibiría el sol? Ahora, es verdad
que mi Voluntad está por todas partes, pero la sombra de la voluntad humana no deja sentir la
vivacidad de la luz, el calor y todo el bien que contiene; en cambio, con querer entrar en mi