y los distintos amores que contiene la sabiduría, la bondad, la santidad, la luz, la pureza, etc.
Así que mi Voluntad abate todas las barreras que hay entre el alma y Dios, la pone en armonía
entre el Cielo y la tierra, le devela todos los secretos que hay en toda la Creación, y la vuelve
depositaria de todos los dones de Dios".
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15-26
Mayo 29, 1923
Dios siempre es el primero en obrar en el alma.
(1) Estaba acompañando a mi dulce Jesús en sus penas, especialmente en las que sufrió en
el huerto del Getsemaní, y mientras lo compadecía, moviéndose en mi interior me ha dicho:
(2) "Hija mía, el primero en formar el trabajo de mis penas en mi Humanidad fue mi Padre
Celestial, porque sólo Él tenía la fuerza y el poder de crear el dolor, y de poner en él cuantos
grados de dolor se necesitaban para poderse satisfacer de la deuda de las criaturas; las criaturas
fueron secundarias, porque no tenían ningún poder sobre de Mí, ni virtud de crear el dolor por
cuanta intensidad querían. Esto sucede en todas las criaturas, como al crear al hombre, el
primer trabajo tanto en el alma como en el cuerpo lo hizo mi Padre Divino, ¿cuánta armonía,
cuánta felicidad no formó con sus propias manos en la naturaleza humana? Todo es armonía y
felicidad en el hombre, sólo la parte externa, ¿cuántas armonías y felicidades no contiene? El
ojo ve, la boca habla, los pies caminan, las manos obran y toman las cosas que hay hasta donde
han llegado los pies. Si el ojo pudiera ver y no tuviera la boca para expresarse, si tuviera los
pies para caminar y no tuviera las manos para obrar, ¿no sería una infelicidad, una desarmonía
en la naturaleza humana? Luego, las armonías y felicidad del alma humana, la voluntad, la
inteligencia, la memoria, ¿cuántas armonías y felicidad no contienen? Basta decir que son
partes de la felicidad y armonía del Eterno, Dios creaba el verdadero edén personal en el alma
y en el cuerpo del hombre, edén todo celestial, y después le dio por habitación el edén terrenal;
todo era armonía y felicidad en la naturaleza humana, y si bien el pecado trastornó esta armonía
y felicidad, pero no destruyó del todo, todo el bien que Dios había creado en el hombre.
(3) Así que como Dios creó con sus propias manos toda la felicidad y armonía en la criatura,
así creó en Mí todos los dolores posibles para rehacerse de la ingratitud humana y hacer salir
del mar de mis dolores la felicidad perdida, y el arreglo a la armonía trastornada. Y esto sucede
a todas las criaturas cuando debo elegirlas a santidad distinta o a designios especiales míos,
son mis propias manos que trabajan en el alma, y ahora creo en ellas el dolor, ahora el amor,
ahora los conocimientos de las verdades celestiales; es tanto mi celo, que no quiero que ninguno
me las toque, y si permito que las criaturas les hagan alguna cosa, es siempre en orden
secundario, pero el primado lo tengo Yo y me las voy formando según mi designio".
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