(2) "Hija querida mía, amo tanto estos actos hechos en mi Querer, que en cuanto el alma entra
en Él para obrar, la sombra de mi luz la circunda y Yo corro para hacer que mi acto y el suyo
sean uno solo. Yo soy el acto primero de toda la Creación, y sin mi primer movimiento todas las
cosas creadas quedarían paralizadas, sin fuerza e incapaces de un mínimo movimiento; la vida
está en el movimiento, sin él todo está muerto, por tanto Yo soy el primer movimiento, que doy
vida y actitud a todos los demás movimientos, así que a mi primer movimiento la Creación se
pone en movimiento; sucede como en una máquina, al toque del primer movimiento del primer
engrane, todos los otros se ponen en movimiento. Mira entonces como es casi natural que quien
obra en mi Voluntad se mueve en mi primer movimiento, y obrando en el mío viene a encontrarse
y obra en el movimiento de todas las criaturas; y Yo veo a la criatura, la siento, porque corriendo
en mi mismo movimiento y en todos los movimientos de las criaturas, me da tantos actos divinos
por cuantos actos humanos ofensivos hacen todas las demás, y esto sólo porque ha obrado en
mi primer movimiento, por eso digo que quien vive en mi Querer me sustituye por todos, me
defiende de todos y pone a salvo mi movimiento, es decir, mi misma Vida. He aquí por qué el
obrar en mi Querer es el prodigio de los prodigios, pero sin estrépitos, sin aclamaciones
humanas, pero es mi verdadero triunfo sobre toda la Creación, y siendo el triunfo todo divino, lo
humano calla y no tiene palabras adecuadas para aclamar el triunfo de mi Suprema Voluntad".
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15-15
Abril 14, 1923
Dios al hacer las obras que deben servir al bien general,
concentra en una criatura todo el bien que quiere dar.
(1) Estaba pensando en todo lo que mi siempre amable Jesús me va manifestando acerca de
su Santísima Voluntad, y muchas dudas y dificultades aparecían en mi mente, que no creo que
sea necesario decirlas aquí. Después, moviéndose en mi interior y estrechándome fuerte a su
corazón me ha dicho:
(2) "Hija amada de mi Voluntad, tú debes saber que cuando quiero hacer obras grandes, obras
en que toda la familia humana debe tomar parte, siempre y cuando lo quiera, es mi costumbre
el concentrar en una sola criatura todos los bienes, todas las gracias que esta obra contiene, a
fin de que todos los demás, como de una fuente, puedan tomar aquel bien por cuanto quieran.
Cuando hago obras individuales doy cosas limitadas, en cambio cuando hago obras que deben
servir al bien general, doy cosas sin límite. Esto hice en la obra de la Redención, para poder
elevar a una criatura a concebir a un hombre y Dios, debí concentrar en Ella todos los bienes
posibles e imaginables, debí elevarla tanto, de poner en Ella el germen de la misma fecundidad
Paterna, y así como mi Padre Celestial me generó virgen en su seno con el germen virginal de
su fecundidad eterna, sin obra de mujer, y en este mismo germen procedió el Espíritu Santo, así
mi Celestial Mamá, con este germen eterno, todo virginal de la fecundidad Paterna, me concibió
en su seno virgen, sin obra de hombre. La Trinidad Sacrosanta debió dar de lo suyo a esta
Virgen Divina para poder concebirme a Mí, Hijo de Dios. Jamás hubiera podido concebirme mi
Santa Mamá sin tener ningún germen; ahora, como Ella era de la raza humana, este germen de
la fecundidad eterna dio virtud de concebirme hombre, y como el germen era divino, al mismo
tiempo me concibió Dios; y así como al generarme el Padre al mismo tiempo procedió el Espíritu
Santo, así al mismo tiempo que me generé en el seno de mi Mamá, procedió la generación de
las almas, así que todo lo que ‘ab eterno’ sucedió a la Santísima Trinidad en el Cielo, se repite
en el seno de mi amada Mamá. La obra era grandísima e incalculable a mente creada, debía