de todos, de todas las voces humanas. Yo he quedado maravillada, y recordándome que Jesús
no me habla ya tan seguido de su Querer, le he dicho:
(4) "Dime Amor mío, ¿por qué no me hablas tan frecuentemente de tu Querer? ¿Tal vez no
he estado atenta a tus lecciones y fiel en poner en práctica tus enseñanzas?"
(5) Y Jesús: "Hija mía, en mi Voluntad está el vacío del obrar humano en el Divino, y este
vacío debe ser llenado por quien vive en mi Querer, por cuanto más estés atenta a vivir en mi
Querer, y en hacerlo conocer a los demás, tanto más pronto será llenado este vacío, de modo
que mi Querer, viéndose mover en Sí al querer humano, como regresando al principio de donde
salió, se sentirá satisfecho y verá cumplidos sus anhelos sobre la generación humana, aunque
fueran pocos o aun uno solo, porque mi Querer con su potencia puede rehacerse de todo, aun
con uno solo si no encuentra otros, pero es siempre una voluntad humana que debe venir en la
mía a llenar todo lo que los demás no hacen; esto me será tan agradable que rasgaré los Cielos
para hacer descender mi Querer y hacer conocer el bien y los prodigios que contiene. Cada
entrada que haces de más en mi Querer me incita a darte nuevos conocimientos sobre Él, a
narrarte otros prodigios, porque quiero que conozcas el bien que haces para que lo aprecies, y
ames el poseerlo, y Yo, viendo que lo amas y lo aprecias, te lo doy en posesión. El conocimiento
es el ojo del alma, el alma que no conoce está como ciega a aquel bien, a aquellas verdades.
En mi Voluntad no hay almas ciegas, es más, cada conocimiento les da un alcance mayor de
vista, por eso entra frecuentemente en mi Querer, ensancha tus confines en mi Voluntad, y Yo,
en cuanto vea esto, regresaré a decirte cosas más sorprendentes de mi Voluntad".
(6) Ahora, mientras esto decía, hemos girado juntos un poco por la tierra, pero, ¡oh espanto!
muchos querían herir a mi amado Jesús, quién con cuchillos, quién con espadas, y entre éstos
había Obispos, sacerdotes, religiosos, que lo herían hasta en el corazón, pero con tal saña que
daba horror. ¡Oh! cómo sufría y se arrojaba en mis brazos para ser defendido, yo me lo he
estrechado y le he rogado que me diera parte de sus penas; Él me ha contentado con
traspasarme el corazón con tal vehemencia, de sentir todo el día una llaga profunda, y Jesús
repetidas veces volvía a herirme. Entonces, la siguiente mañana, sintiendo aún fuerte el dolor,
mi dulce Jesús ha regresado diciéndome:
(7) "Déjame ver tu corazón".
(8) Y mientras lo miraba me ha dicho: “¿Quieres que te sane para aliviarte del dolor que
sufres?”
(9) Y yo: "Mi sumo bien, ¿por qué quieres sanarme? ¿No soy digna de sufrir por Ti? Tu
corazón está todo herido, y el mío en comparación al tuyo, ¡oh! cómo es escaso mi sufrir, más
bien, si a Ti te agrada dame más penas". Y Él, estrechándome toda a Sí, ha continuado
traspasándome el corazón con más dolor, y me ha dejado.
(10) Sea todo para gloria suya.
+ + + +
15-14
Abril 9, 1923
Dios es el primer movimiento de toda la Creación, y quien
obra en el Divino Querer, obra en el primer movimiento.
(1) Me sentía toda inmersa en el Divino Querer y decía a mi dulce Jesús: “¡Ah, te pido que no
me dejes salir jamás de tu Santísima Voluntad, haz que piense, que hable, que obre, que ame
siempre en este tu amable Querer!” Ahora, mientras esto decía me he sentido circundada por
una luz purísima y después he visto a mi sumo y único Bien y me ha dicho:
913 sig