5-10
Marzo 18, 1923
Cómo se toma posesión de los bienes que contiene el Divino Querer.
(1) Estaba toda abandonándome en la Santísima Voluntad de mi dulce Jesús a pesar de que
me sentía privada de Él y como traspasada en el corazón, y pensaba entre mí: “¿Para qué ha
servido el haberme hablado tanto de su Eterno Querer si ahora me ha dejado? Es más, sus
mismas palabras son heridas a mi corazón que me lo desgarran en pedazos, si bien estoy
resignada, beso esas mismas heridas que me laceran, la mano que me hiere, pero siento a lo
vivo que todo para mí ha terminado". Mientras esto pensaba, mi dulce Jesús se ha movido en
mi interior, y poniéndome sus brazos al cuello me ha dicho:
(2) "Hija mía, hija mía, no temas, nada ha terminado entre Yo y tú, tu Jesús es siempre para
ti tu Jesús. La cosa que más fuerte vincula al alma es perder su voluntad en la mía, ¿cómo
puedo dejarte? Y además, si tanto te he hablado de mi Querer, son tantos vínculos de unión
indisoluble que he puesto entre Yo y tú; mi Eterno Querer, hablándote, vinculaba tu pequeño
querer con los vínculos de mi Eterno Querer por cuantas palabras te decía, además de esto
debes saber que al crear al hombre, nuestra primera Suprema Voluntad fue que debía vivir en
nuestro Querer, y debiendo vivir en Él debía tomar de lo nuestro para vivir a nuestras expensas,
correspondiendo a nuestra Voluntad con tantos actos divinos por cuantos actos humanos hacía
en la nuestra, y esto para enriquecerlo con todos los bienes que nuestra Voluntad contiene, pero
el hombre quiso vivir en su querer, a sus expensas, y por esto se exilió de su patria y perdió
todos estos bienes; así que mis bienes quedaron sin herederos, eran inmensos y ninguno los
poseía. Entonces entró mi Humanidad para tomar posesión de todos estos bienes con el vivir a
cada instante en este Querer Eterno, quiso vivir siempre a sus expensas, nacer, crecer, padecer,
obrar y morir en el eterno beso del Querer Supremo, y a medida que vivía en Él así me venía
dada la posesión de los tantos bienes desocupados que el hombre ingrato había puesto en el
olvido. Ahora hija mía, mi Sabiduría infinita con haberte hablado tanto de mi Querer, no ha sido
sólo para darte la simple noticia, no, no, ha sido para hacerte conocer el vivir en mi Querer, los
bienes que hay en Él, y mientras haces el camino en Él tomas la posesión de ellos. Mi
Humanidad hizo todo, tomó posesión de todo, no para Mí solo, sino para abrir las puertas a mis
demás hermanos. He esperado tantos siglos, han pasado tantas generaciones; esperaré aún,
pero el hombre debe regresar a Mí sobre las alas de mi Querer, de donde salió, por eso sé tú la
primera bienvenida, y mis palabras te sirvan de acicate para tomar la posesión, y de cadenas
que te aten tan fuerte que no te dejen salir jamás de mi Voluntad".
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15-11
Marzo 23, 1923
Dolores de la Celestial Mamá, y cómo el Fiat Divino obró en ellos.
(1) Estaba pensando en los dolores de mi Mamá Celestial, y mi amable Jesús moviéndose en
mi interior me ha dicho:
(2) "Hija mía, el primer Rey de los dolores fui Yo, y siendo Yo Hombre y Dios, debía concentrar
todo en Mí para tener el primado sobre todo, aun sobre los mismos dolores. Los dolores de mi
Mamá no eran otra cosa que los reflejos de los míos, que reflejándose en Ella le participaban
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