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Marzo 12, 1923
Privación de Jesús y efectos que produce.
Cómo Jesús sufrió el alejamiento de la Divinidad.
(1) Me sentía morir de pena por la privación de mi dulce Jesús, y si viene lo hace como
relámpago que huye. Entonces no pudiendo más y teniendo Él compasión de mí, ha salido de
dentro de mi interior, y yo en cuanto lo he visto le he dicho: “Amor mío, qué pena, me siento
morir sin Ti, pero morir sin morir, que es la más dura de las muertes, yo no sé cómo la bondad
de tu corazón puede soportar verme en estado de muerte continua, sólo por causa tuya".
(2) Y Jesús: "Hija mía, ánimo, no te abatas demasiado, no estás sola en sufrir esta pena,
también Yo la sufrí, como también mi querida Mamá, ¡oh, cuánto más dura que la tuya! Cuántas
veces mi gimiente Humanidad, si bien era inseparable de la Divinidad, pero para dar lugar a las
expiaciones, a las penas, siendo éstas incapaces de tocarla, Yo quedaba solo y la Divinidad
como apartada de Mí. ¡Oh! cómo sentía esta privación, pero esto era necesario. Tú debes
saber que cuando la Divinidad puso fuera la obra de la Creación, puso también fuera toda la
gloria, todos los bienes y felicidad que cada una de las criaturas debía recibir, no sólo en esta
vida sino también en la patria celestial. Ahora, toda la parte que correspondía a las almas
perdidas quedaba suspendida, no tenía a quién darse, entonces Yo, debiendo completar todo y
absorber todo en Mí, me expuse a sufrir la privación que los mismos condenados sufren en el
infierno. ¡Oh, cuánto me costó esta pena! Me costó pena de infierno y muerte despiadada, pero
era necesario. Debiendo absorber todo en Mí, todo lo que salió de Nosotros en la Creación,
toda la gloria, todos los bienes y felicidad, para hacerlos salir de Mí de nuevo para ponerlos a
disposición de todos aquellos que quisieran aprovecharse de ellos, debía absorber todas las
penas y la misma privación de mi Divinidad, ahora, todos estos bienes absorbidos en Mí de toda
la obra de la Creación, siendo Yo la cabeza de la que todo bien desciende sobre todas las
generaciones, voy buscando almas que me asemejen en las penas, en las obras, para poder
participar tanta gloria y felicidad que mi Humanidad contiene, pero no todas las almas las quieren
aprovechar, ni todas están vacías de sí mismas y de las cosas de acá abajo para poderme hacer
conocer y después sustraerme, y en estos vacíos de ellas mismas y del conocimiento que han
adquirido de Mí, formar esta pena de mi privación, y en la privación que sufre venga a absorber
en ella esta gloria de mi Humanidad que otros rechazan. Si Yo no hubiera estado casi siempre
contigo, tú no me habrías conocido ni amado, y este dolor de mi privación no lo sentirías ni
podría formarse en ti, y en ti faltaría la semilla y el alimento de este dolor. ¡Oh! cuántas almas
están privadas de Mí, y tal vez están aun muertas, ellas se duelen si se ven privadas de un
pequeño placer, de una bagatela cualquiera, pero privadas de Mí no tienen ningún dolor y ni
siquiera un pensamiento, así que este dolor debería consolarte, porque te da la señal segura de
que he venido a ti y que me has conocido, y que tu Jesús quiere poner en ti la gloria, los bienes,
la felicidad que los demás rechazan".
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