(2) "Hija mía, ¿qué tienes? He oído tus lamentos, el estertor de tu agonía y he hecho todo a
un lado para venir a socorrerte y a sostenerte. Hija mía, paciencia, somos dos pobres
agonizantes, Yo y tú, por el bien de la humanidad, y mientras estamos agonizando el amor nos
sostiene para no dejarnos morir, para dar ayuda a la pobre humanidad que yace como muriendo
en el mar de tantas culpas".
(3) Y mientras esto me decía parecía que las olas de aquel mar nos sumergían a ambos.
¿Quién puede decir lo que se sufría? Y como en aquellas olas se veían los preparativos de
guerra le he dicho: “Vida mía, ¿quién sabe cuánto durará este segundo desorden, si el primero
duró tanto, qué será del segundo que parece más largo?
(4) Y Jesús muy afligido: “Cierto que será más largo, pero no durará tanto, porque pondré mi
mano y los flagelos del Cielo apagarán los de la tierra. Por eso oremos, y tú no salgas jamás
de mi Voluntad".
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15-6
Febrero 13, 1923
El bien que lleva el ser fiel y atento.
(1) Me sentía muy afligida, y mi dulce Jesús haciéndose ver me ha dicho:
(2) "Hija mía, ánimo, seme fiel y atenta, porque la fidelidad y la atención producen la igualdad
de los humores en el alma, y en ella forman un solo humor y establecen la perfecta paz, y ésta
la vuelve dominadora, de modo que hace lo que quiere y llega a donde quiere. Especialmente
para quien vive en mi Querer sucede como al sol, no se cambia jamás, uno es su acto, hacer
salir de su esfera luz y calor; no hace hoy una cosa y mañana otra, es siempre fiel y constante
en hacer la misma cosa, pero mientras su acto es uno, conforme este acto desciende y toca la
superficie de la tierra, ¿cuántos actos diversos no suceden? Casi innumerables: Si encuentra
la flor cerrada, con el beso de su luz y con el calor la abre, le da el color y el perfume; si encuentra
el fruto inmaduro, lo madura y le da la dulzura; si encuentra los campos verdes, los vuelve
dorados; si encuentra el aire sucio, con el beso de su luz lo purifica; en suma, a todas las cosas
les da lo que es necesario para su existencia en esta tierra, y para poder producir la utilidad que
las cosas contienen, según está establecido por Dios. Así que el sol con su fidelidad y con hacer
siempre la misma cosa, es el cumplimiento de la Voluntad Divina sobre todas las cosas creadas.
¡Oh!, si el sol no fuera siempre igual en dar su luz, ¿cuántas oscilaciones, cuántos desórdenes
habría sobre la tierra? Y el hombre no podría hacer ningún cálculo ni sobre sus campos, ni
sobre sus plantas y diría: ‘Si el sol no me manda su luz y su calor, no sé cuando debo cosechar,
ni cuándo madurarán los frutos’. Así sucede para el alma fiel y atenta, en mi Voluntad uno es
su acto, pero los efectos son innumerables. En cambio si es inconstante y desatenta, ni ella ni
Yo podemos hacer ningún cálculo, ni fijar el bien que puede producir".
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