Humanidad; mis santos han hecho mi Voluntad, pero no han entrado dentro para hacer todo lo
que hace mi Voluntad y tomar como de un solo golpe todos los actos, del primero hasta el último
hombre, y volverse actor, espectador y divinizador. Con hacer mi Voluntad no se llega a hacer
todo lo que mi Eterno Querer contiene, sino que desciende en la criatura limitado, por cuanto la
criatura puede contener, sólo quien entra dentro se ensancha, se difunde como luz solar en los
eternos vuelos de mi Querer, y encontrando mis actos y los de mi Mamá, pone en ellos el suyo.
Mira en mi Voluntad, ¿hay acaso otros actos de criatura multiplicados en los míos que lleguen
hasta el último acto que debe cumplirse sobre esta tierra? Mira bien, no encontrarás ninguno,
esto significa que ninguno ha entrado, estaba reservado el abrir las puertas de mi Eterno Querer
a la pequeña hija mía, para unificar sus actos a los míos y a los de mi Mamá, y volver triples
todos nuestros actos ante la Majestad Suprema y para bien de las criaturas. Ahora, habiendo
abierto las puertas, pueden entrar otros, con tal que se dispongan a un bien tan grande".
(9) Entonces he continuado junto con Jesús girando en su Voluntad para hacer lo que estaba
hecho por Él. Luego hemos mirado juntos la tierra, cuántas cosas horribles se veían, y cómo
siguen los preparativos de guerra, que hacen estremecerse; y toda temblando me he encontrado
en mí misma. Poco después ha regresado y ha seguido hablando de su Santísima Voluntad
diciéndome:
(10) "Hija mía, mi Voluntad en el Cielo contenía al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, una era
la Voluntad de las Tres Divinas Personas, mientras eran distintas entre Ellas, pero la Voluntad
era una, y Ésta siendo la única que obraba en Nosotros formaba toda nuestra felicidad, nuestra
igualdad de amor, de potencia, de belleza, etc. Si en vez de una Voluntad fueran tres
Voluntades, no podríamos ser felices, mucho menos volver felices a los demás; habríamos sido
desiguales en la potencia, en la sabiduría, en la santidad, etc., así que nuestra única Voluntad,
obrante en Nosotros, es todo nuestro bien, del cual brotan tantos mares de felicidad, que ninguno
puede penetrar hasta el fondo. Ahora, nuestra Voluntad viendo el gran bien del obrar sola en
Tres Personas distintas, quiere obrar sola en tres personas distintas en la tierra, y éstas son: La
Madre, el Hijo, la Esposa. De éstas quiere hacer brotar otros mares de felicidad que llevarán
bienes inmensos a todos los viadores".
(11) Y yo toda maravillada he dicho: "Amor mío, ¿quién será esta Madre afortunada, este Hijo
y esta Esposa que reflejarán a la Trinidad sobre la tierra, y que tu Voluntad será una en Ellas?
(12) Y Jesús: “¡Cómo!, ¿no lo has comprendido? Dos están ya en su puesto de honor: Mi
Mamá Divina, y Yo, Verbo Eterno, Hijo del Padre Celestial e Hijo de la Madre Celestial. Con
encarnarme en el seno de Ella fui su propio Hijo. La Esposa es la pequeña hija de mi Querer.
Yo estoy en medio, mi Mamá a la derecha y la Esposa a la izquierda; conforme mi Voluntad obra
en Mí, hace el eco a la derecha y a la izquierda, y forma una sola Voluntad, por eso he vertido
tantas gracias en ti, he abierto las puertas de mi Querer, te he revelado los secretos, los prodigios
que Él contiene, para abrir tantos caminos para hacerte llegar el eco de mi Querer, a fin de que
perdiendo el tuyo pudieras vivir con mi sola Voluntad; ¿no estás contenta?"
(13) Y yo: "Gracias, ¡oh Jesús! y haz, te ruego, que siga tu Querer".
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15-5
Febrero 3, 1923
Los dos agonizantes.
(1) Me sentía faltar la vida por la privación de mi dulce Jesús, y si se mueve en mi interior, se
hace ver en aquel mar espantoso de las culpas de las criaturas; entonces no pudiendo más me
lamentaba fuerte, y Él como conmovido por mis lamentos ha salido como fuera de aquel mar, y
estrechándome me ha dicho: