la nueva transformación en la naturaleza por Mí creada, y entonces podré decir: Todo lo he
cumplido, el orden de toda la Creación me ha regresado y me reposaré en él”.
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14-74
Noviembre 16, 1922
La Divina Voluntad una vez obra, otra vez conserva lo que ha
obrado. Ahora quiere obrar de nuevo como obró en la
Creación y en la Redención.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, mi siempre amable Jesús al venir me ha atraído
toda en su Santísimo Querer, y yo como si tuviera ante mis ojos toda la obra de la Creación
seguía todo lo que había hecho mi dulce Jesús para las criaturas. Y después que todo lo hemos
seguido juntos me ha dicho:
(2) “Hija mía, mi Voluntad obra en diversos modos, una vez obra, otra vez conserva lo que ha
obrado. En la Creación obré y todo lo ordené, y después de hecho todo, mi Voluntad es
conservadora de todo; desde entonces en adelante nada ha hecho de nuevo en el orden de la
Creación. Mi Voluntad nuevamente salió en campo para obrar al descender Yo del Cielo a la
tierra para redimir al hombre; y ésta mi obra no fue por poco, como en la Creación, sino que duró
por espacio de treinta y tres años, y de nuevo volví a conservar todo lo que obré en la Redención,
así que, como existe un sol por virtud de mi Voluntad conservadora para bien de todos y de cada
uno, así están en acto para todos y para cada uno los bienes de la Redención. Ahora, mi
Voluntad quiere volver a la obra, ¿y sabes qué quiere hacer? Quiere obrar en la criatura lo que
obró en mi Humanidad mi Voluntad, ésta será una obra mía extensísima, más que la Redención.
Y así como para obrar la Redención me formé una Madre en la cual concebí mi Humanidad, así
ahora te he escogido a ti para obrar lo que mi Voluntad obraba en mi Humanidad. Ve entonces
hija mía, aquí se trata de obras, y obras de mi Querer Supremo; tú serás como el espacio que
se ofreció para hacerme crear y poner en orden el sol, las estrellas, la luna, el aire, y todo lo
bello que hay en la bóveda del cielo, y todo el bien que del cielo desciende; serás como mi
Humanidad que a nada se opuso de todo lo que mi Querer quiso obrar, y Yo encerraré en ti lo
que hizo en Mí el Supremo Querer, para tener de todo la repetición”.
(3) Más tarde estaba recibiendo la absolución y decía entre mí: “Mi Jesús, en tu Querer quiero
recibirla”. Y Jesús, súbito, sin darme tiempo ha agregado:
(4) “Y Yo en mi Voluntad te absuelvo, y mientras te absuelvo a ti, mi Querer pone en camino
las palabras de la absolución para absolver a quien quiera ser absuelto y para perdonar a quien
quiera el perdón. Mi Querer toma a todos, no toma uno solo, sino que quien está dispuesto toma
más que todos”.
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14-75
Noviembre 20, 1922
Corrientes de amor entre Dios y el hombre.
(1) Estaba pensando cómo mi dulce Jesús estando en el Huerto sufrió tantas penas, pero no
por parte de las criaturas, porque Él estaba solo, es más, abandonado por todos, sino por parte
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