(3) Después ha agregado: “Mi Voluntad cristaliza al alma, y así como en un cristal cualquier
objeto que se le acerca se forma adentro otro objeto todo semejante al que se pone de frente,
así mi Voluntad, todo lo que hace se refleja en estas almas cristalizadas por mi potencia, y
repiten y hacen lo que hace mi Querer Supremo, y como mi Voluntad se encuentra por todas
partes, en el Cielo, en la tierra y en todo lugar, así estas almas conteniendo mi Querer en ellas
como vida propia, donde quiera que mi Querer obra, como cristal lo absorben en ellas y repiten
mi acto; así que conforme obro, tomo sumo deleite en ponerme frente a ellas para ver repetir en
ellas mi misma acción, así que son mis espejos, y mi Querer los multiplica a cada acto que hace
y por todas partes, por eso no hay cosa creada donde ellas no se encuentren: En las criaturas,
en el mar, en el sol, en las estrellas, y hasta en el empíreo, y mi Querer recibe de la criatura la
correspondencia de mi acto en modo divino. Esta es la causa por la que amo tanto que el vivir
en mi Querer sea conocido, para multiplicar más estos cristales hechos espejos por mi Querer,
para hacer repetir en ellos mis obras, y entonces ya no estaré más solo, sino que tendré a la
criatura en mi compañía, la tendré Conmigo, íntimamente Conmigo en el fondo de mi Querer,
casi inseparable de Mí, como si en ese mismo instante hubiese salido de mi seno como cuando
la creé, sin haber hecho otros caminos contrarios a mi Voluntad. ¡Cómo estaré contento!”.
(4) Entonces yo al oír esto le he dicho: “Amor mío y vida mía, yo no sé persuadirme aún,
¿cómo es posible que ningún santo haya hecho siempre tu Santísima Voluntad, y que no haya
vivido en el modo como ahora dices en tu Querer?”
(5) Y Jesús: “Ah, hija mía, ¿no quieres persuadirte aún de que tanto se toma de luz, de gracia,
de variedad, de valor, por cuanto se conoce? Cierto que ha habido santos que han hecho
siempre mi Querer, pero han tomado de mi Voluntad por cuanto han conocido de Ella. Ellos
conocían que el hacer mi Voluntad era el acto más grande, el que más me honraba y que llevaba
la santificación, y con esta intención la hacían y esto tomaban, porque no hay santidad sin mi
Voluntad, y no puede salir ningún bien, ni santidad pequeña o grande sin Ella. Tú debes saber
que mi Voluntad, cual era, es y será, no ha cambiado en nada, pero según que se manifiesta,
así hace conocer la variedad de sus colores, de los efectos y valores que contiene, y no sólo se
hace conocer, sino que da al alma la variedad de sus colores, efectos y valores, de otra manera,
¿en qué aprovecharía el hacerlos conocer? Mi Voluntad ha hecho como un gran señor, el cual
ha hecho ver un palacio suyo extensísimo y suntuoso; a los primeros les ha señalado el camino
para ir a su palacio, a los segundos la puerta, a los terceros la escalera, a los cuartos las primeras
estancias, y a los últimos les ha abierto todas las estancias haciéndolos dueños y dándoles
todos los bienes que hay en ese palacio. Entonces, los primeros han tomado los bienes que
hay en el camino; los segundos, los bienes que hay en la puerta, superiores a los que hay en el
camino; los terceros, los de las escaleras; los cuartos los de las primeras estancias, donde hay
más bienes y están más al seguro; los últimos los bienes de todo el palacio entero. Así ha hecho
mi Voluntad, debía hacer conocer el camino, la puerta, la escalera, las primeras estancias, para
hacer que pudieran pasar a toda la Inmensidad de mi Querer y hacerles ver los grandes bienes
que hay en Él, y cómo la criatura obrante en estos bienes que mi Querer contiene, hace
adquisición de la variedad de sus colores, de su inmensidad, santidad y potencia y de todo mi
obrar; Yo en el hacer conocer, doy e imprimo en el alma la cualidad divina que hago conocer.
Si tú supieras bajo qué olas impetuosas de gracias te encuentras cuando paso a hacerte conocer
otros efectos de mi Querer, y como experto pintor pinto en tu alma, con los más vivos colores,
los efectos, los diversos valores que te hago conocer, tú quedarías aplastada bajo mis olas, pero
Yo, teniendo compasión de tu debilidad te sostengo, y mientras te sostengo imprimo más en ti
lo que te digo, porque si Yo hablo obro. Por eso sé atenta y fiel”.
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