he contenido en Mí, más que parto, todos mis actos humanos hechos en la santidad del Querer
Eterno, para darlos a la criatura, y conforme se den elevarán los actos humanos de la criatura a
actos divinos, y la adornarán con las más variadas bellezas, haciéndola vivir con la Vida de mi
Voluntad, dándole el valor, los efectos, los bienes que mi Querer posee. Por eso, más que
madre sufro los espasmos, los dolores, ardo porque quiero hacer salir este parto de mi Voluntad;
el tiempo ha llegado, no queda otra cosa que encontrar a quien debe recibir el primer parto, para
continuar con los otros partos en las otras criaturas. Por eso te digo, sé atenta, agranda tu
corazón para poder recibir todo el valor, los efectos, el conocimiento que mi Querer contiene,
para poder poner en ti el primer parto. Cuánta alegría me darás, serás el principio de mi felicidad
en la tierra; el querer humano, podría decir, me ha vuelto infeliz en medio a las criaturas, y mi
Voluntad obrante en la criatura me restituirá mi felicidad”.
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14-68
Octubre 24, 1922
El Divino Querer abre las corrientes entre el Cielo y la
tierra y hace en el alma el depósito de los bienes celestiales.
(1) Mi siempre amable Jesús continúa hablándome de su Santísimo Querer, me parece un
verdadero maestro, que mientras parece que no tiene ya nada más que enseñar a su discípulo,
es sólo un descanso que toma para poder dar lecciones más sublimes, para raptar la atención
del muchacho y conseguir más amor y veneración. Entonces al venir me ha dicho:
(2) “Hija mía, cuántos prodigios contiene mi Querer Supremo obrante en la criatura, conforme
el alma hace entrar en ella este Santo Querer, y ella entra en Él, y lo hace obrar en todo, aun en
las más pequeñas cosas, se establece la corriente entre el Querer obrante en las Tres Divinas
Personas y su mismo Querer obrante en la criatura; así que si aman o quieren dar amor,
encuentran dónde depositar este amor, porque en un punto de la tierra está su Querer obrante
en la criatura, que puede recibir este amor, y que subiendo de nuevo hasta el seno de la
Divinidad, su Querer como dividido en dos, en la criatura y en la Divinidad, mientras es siempre
uno, le llevará la correspondencia de su amor en modo divino por parte de la criatura; y he aquí
que el amor eterno se pone en corriente entre el Cielo y la tierra, desciende y asciende sin ningún
obstáculo pues hay quien puede recibir el depósito, su mismo Querer obrante en la criatura será
celoso de hacerle custodia. Así si mi Divinidad quiere hacer salir de sí su belleza, sus verdades,
su potencia, sus gracias infinitas, tiene dónde hacer el depósito, en su mismo Querer obrante
en la criatura. La corriente está abierta, mi Querer mantendrá la batuta en custodiar celosamente
mi belleza, mis verdades, mi potencia, y de hacerme los agradecimientos por mis gracias
infinitas. Entonces no quedaré más defraudado en nada, estaré en perfecta armonía entre mi
Querer obrante en la criatura y el del Cielo; cuántas cosas mías haré conocer de más. Mi amor
sofocado quedará libre cuando haya formado mi depósito, y las corrientes entre el Cielo y la
tierra estarán siempre abiertas”.
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