Ahora, todo esto sucede al alma que vive en el centro de mi Querer, ella abraza a todos y
ninguno se le escapa, hace por todos y nada omite, junto Conmigo no hará otra cosa que
expandirse a derecha y a izquierda, adelante y atrás, pero en modo simple y connatural, y
conforme obra en mi Querer hace el giro de todos los siglos, y a todos los actos humanos los
eleva en su acto en modo divino, por virtud de mi Voluntad.
(3) Escucha hija mía, regenerada en mi Supremo Querer, lo que quiero hacer de ti y en ti, lo
que hacía mi Humanidad en la Divina Voluntad quiero repetirlo, pero quiero tu querer unido junto,
a fin de que repita junto Conmigo lo que hacía y hago aún. En mi Querer están todos los actos
que hizo mi Humanidad, tanto externos como internos; de los actos externos más o menos se
sabe lo que Yo hice, y la criatura, queriendo, se puede unir junto Conmigo y tomar parte en aquel
bien que hice, y Yo siento el contento porque veo mi bien como multiplicado en medio de las
criaturas en virtud de la unión que forman Conmigo; mis actos son puestos como en un banco y
Yo recibo los intereses. En cambio, de los actos internos que hizo mi Humanidad en la Divina
Voluntad por amor de todos, poco o nada se sabe de ellos, y la criatura no conociendo ni la
potencia de este Querer, ni cómo mi alma obraba en Él, ni lo que hice, ¿cómo podrá unirse
Conmigo para tomar parte de aquel bien? El conocimiento lleva consigo el valor, los efectos, la
vida de aquel bien. Un objeto tanta utilidad produce por cuanto se conoce, y muchas veces
sucede que dos objetos que contienen el mismo valor, uno que conoce el valor de más,
vendiéndolo gana más; otro que no tiene aquel conocimiento lo vende en menos. Cuántas cosas
hace el conocimiento, muchos se hacen ricos porque tienen cuidado de conocer las cosas; otros
se encuentran en las mismas circunstancias, pero porque no conocen bien las cosas son pobres.
Ahora, queriéndote junto Conmigo también en mis actos internos que hacía mi Humanidad en
este Querer Supremo, es justo que te haga conocer los méritos, el valor, los efectos, la potencia,
el modo que tiene este mi Querer, y según te los voy manifestando, abro entre tú y Yo la
participación de lo que te hago conocer, de otra manera, ¿para qué decírtelo? ¿Tal vez para
darte una simple noticia? No, no, cuando Yo hago conocer es porque quiero dar, así que cuantos
valores y efectos conoces, tanto te he dado. Por eso ve el gran bien que quiero hacer, no sólo
a ti sino también a los demás, porque conforme se haga camino este conocimiento del vivir en
mi Querer, será amado de más, y el amor absorberá en ellos todo el bien que el conocimiento,
como madre fecunda les ha dado a luz. Yo no soy el Dios aislado, no, quiero a la criatura junto
Conmigo, mi eco debe resonar en el suyo y el suyo en el mío y hacer de los dos uno solo; y si
he esperado tantos siglos para hacer conocer mi Querer obrante en la criatura, y el suyo obrante
en el mío, casi elevándolo a mi mismo nivel, ha sido porque debía preparar, disponer a las
criaturas a pasar de los conocimientos menores a los mayores, debía hacer como un maestro
que debía enseñar las vocales, las consonantes, después pasar a las composiciones. Hasta
ahora no se sabía otra cosa de mi Voluntad que las vocales y las consonantes, era necesario
que pasara a las composiciones, y esto me desarrollará la Vida de mi Voluntad. La primera
composición la quiero de ti, si eres atenta la desarrollarás bien, de modo que me darás el honor
de un tema que te ha dado tu Jesús, el tema más noble, el tema del Querer Eterno, que me
traerá la gloria más grande, que formando la conexión con las criaturas hará conocer nuevos
horizontes, nuevos cielos y nuevos excesos de mi Amor.
(4) Mira, en mi Querer Supremo están todos mis actos internos que hizo mi Humanidad, como
en expectativa para salir como mensajeros para ponerse en camino. Estos actos han sido
hechos para las criaturas y quieren darse y hacerse conocer; y no dándose se sienten como
aprisionados, y piden, suplican, que mi Querer los haga conocer para poder dar el bien que ellos
contienen. Me encuentro en las condiciones de una pobre madre, que por largo tiempo tiene su
parto en su seno, y que habiendo llegado el tiempo de hacerlo salir, si no lo hace sufre
espasmos, se duele, y no teniendo en cuenta su propia vida, a cualquier costo quiere hacer salir
fuera su parto; las horas, los días de retraso le parecen años y siglos, todo lo ha hecho y
dispuesto, no queda otra cosa que hacerlo salir. Así soy Yo, más que madre por tantos siglos
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