de todo, nos den, elevándose y sobrevolando sobre todo, la gloria de cada palabra y de cada
obra, con nuestra misma palabra Fiat y con la misma santidad de nuestra obras. Hija mía, si
todo lo que es humano, aunque fuese un pensamiento, no es hecho en mi Querer, el plano
humano no toma posesión, y el riachuelo no viene formado y mi Querer no puede descender a
la tierra para hacerse conocer y reinar”.
(3) Entonces yo al oír esto he dicho: “Amor mío, Jesús, ¿es posible que después de tantos
siglos de vida de la Iglesia que ha hecho salir tantos santos, y muchos de ellos han hecho
asombrar Cielo y tierra por sus virtudes y maravillas que han obrado, no debían ellos obrar todo
en el Divino Querer, en modo de formar este plano que Tú dices? ¿Estabas esperando
propiamente a mí, la más inhábil, la más mala e ignorante para hacerlo? Me parece
verdaderamente increíble”.
(4) Y Jesús: “Escucha hija mía, mi Sabiduría tiene medios y caminos que el hombre ignora y
está obligado a inclinar la frente y a adorarla en mudo silencio, y no le toca a él dictarme leyes,
decirme a quién debo escoger y el tiempo oportuno que mi bondad dispone, además debía
primero formar los santos que debían semejarme y copiar en modo más perfecto, por cuanto a
ellos les es posible, a mi Humanidad, y esto lo he hecho ya. Ahora, mi bondad quiere pasar más
allá y quiere llegar a excesos más grandes de amor, y por eso quiero que entren en mi
Humanidad y copien lo que hacía el alma de mi Humanidad en la Divina Voluntad. Si los
primeros han cooperado a mi Redención de salvar a las almas, de enseñar la ley, de desterrar
la culpa, limitándose en los siglos en los que han vivido, los segundos pasarán más allá,
copiando lo que hacía el alma de mi Humanidad en la Divina Voluntad abrazarán todos los siglos,
todas las criaturas, y elevándose sobre todas pondrán en vigor los derechos de la Creación que
me corresponden, y que toca a las criaturas dármelos, llevando todas las cosas a su primer
origen de la Creación, y a la finalidad para la cual la Creación fue hecha. Todo está ordenado
en Mí, si la Creación la hice salir ordenada, debe volverme ordenada como salió de mis manos;
ya el primer plano de los actos humanos cambiados en divinos en mi Querer fue hecho por Mí,
y lo dejé como suspendido, y la criatura nada supo, excepto mi amada e indivisible Mamá, y era
necesario así, pues si el hombre no conocía el camino, la puerta, las estancias de mi Humanidad,
¿cómo podía entrar dentro y copiar lo que Yo hacía? Ahora el tiempo ha llegado de que la
criatura entre en este plano y haga también el suyo en el mío; ¿qué maravilla que te haya
llamado a ti por primera? Además, es tan cierto que te he llamado a ti por primera, que a ninguna
otra alma, por cuan querida por Mí le he manifestado el modo de vivir en mi Querer, los efectos
de Él, las maravillas, los bienes que recibe la criatura obrante en mi Querer Supremo, que busca
en cuantas vidas de santos quieras, o en libros de doctrina, y en ninguno encontrarás los
prodigios de mi Querer obrante en la criatura y la criatura obrante en el mío, a lo más encontrarás
la resignación, la unión de los quereres, pero el Querer Divino obrante en la criatura y ella en el
mío, en ninguno lo encontrarás, esto significa que no había llegado el tiempo en que mi bondad
debía llamar a la criatura a vivir en este estado sublime. Aun el mismo modo como te hago rezar
no se encuentra en ningún otro. Por eso sé atenta, mi justicia lo exige, mi amor delira, por eso
mi sabiduría dispone todo para obtener el intento, son los derechos, la gloria de la Creación lo
que queremos de ti”.
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