sufrirlas, para darme la correspondencia y ser mi perfecta imitadora. Si mi Mamá no hubiera
visto nada, no habría tenido mi primera imitadora, no habría tenido ningún gracias, ninguna
alabanza; mis penas, el bien que contenían, habrían quedado sin efecto, porque no
conociéndolas ninguno, no podía hacer el primer apoyo, así que la finalidad del gran bien que
debía recibir la criatura se habría perdido. Mira cuán necesario era que al menos una sola
criatura estuviera al tanto de mis penas. Si esto fue para Mí, quiero que sea también de ti, es
más, te digo que quiero al confesor obrante junto Conmigo, espectador y depositario de las
penas que te hago sufrir, a fin de que también él participe en el bien, y teniéndolo junto pueda
excitarlo de más en la fe e infundirle luz y amor para hacerle comprender las verdades que te
voy manifestando”.
(3) Yo he quedado más que nunca oprimida al oír esto, y mientras esperaba misericordia he
encontrado justicia e irremovilidad por parte de Jesús. ¡Oh, Dios, qué pena! Y viéndome más
afligida ha agregado:
(4) “Hija mía, ¿esto es lo mucho que me quieres? Los tiempos son tan tristes, y los males
que vendrán son demasiado espeluznantes, y cuando no puedas tú sola impedir todo el curso a
mi justicia, lo podréis entre los dos, y deberías decir tú misma que te hiciera sufrir. Por eso
resígnate también en esto y ten paciencia, lo quiere tu Jesús, y basta”.
+ + + +
14-65
Octubre 6, 1922
El primer plano de los actos humanos cambiados en
divinos en el Divino Querer fue hecho por Jesús.
Luisa, la primera en vivir en la Divina Voluntad
(1) Estaba rezando y mi siempre amable Jesús ha venido, y poniéndome los brazos al cuello
me ha dicho:
(2) “Hija mía, recemos juntos, entremos en el mar inmenso de mi Voluntad para hacer que
nada salga de ti que no sea arrojado en Ella, el pensamiento, la palabra, el latido, la obra, el
paso, todo debe tomar su puesto en mi Voluntad; por cada cosa que hagas en Ella tomarás una
posesión de más y adquirirás un derecho mayor. Todos los actos humanos, según la finalidad
de la Creación, debían tener vida en mi Querer y formar en él el plano de todos los actos
humanos cambiados en actos divinos, con la marca de la nobleza, santidad y sabiduría suprema.
No era nuestra Voluntad que el hombre se separara de Nosotros, sino que viviera con Nosotros
creciendo a nuestra semejanza y obrando con nuestros mismos modos, por eso quería que
todos sus actos fueran hechos en mi Querer, para darles su puesto para poder formar su
riachuelo en el mar inmenso del mío. Yo hacía como un padre que poseyendo grandes
extensiones de tierra dice a su hijo: ‘Te doy en posesión el centro de mis propiedades, a fin de
que no salgas de mis confines y crezcas en mis riquezas, con mi misma nobleza y con la
grandeza de mis obras, a fin de que todos reconozcan que eres mi hijo”. ¿Qué se diría de este
hijo si no aceptara el gran don del padre y se fuera a tierra extranjera a vivir de miserias,
desnobleciéndose bajo la esclavitud de crueles enemigos? ¡Tal fue el hombre! Ahora, este
plano, este riachuelo en mi Querer lo quiero de ti; corra cada uno de tus pensamientos en Él, a
fin de que a los reflejos de nuestra inteligencia, que es pensamiento de cada uno, se eleve sobre
cada inteligencia, nos dé el homenaje de cada pensamiento en modo divino; tus palabras y obras
corran también, a fin de que al reflejo de nuestra palabra Fiat, que hizo todas las cosas y es
palabra de cada uno, y a los reflejos de la santidad de nuestras obras, que es vida y movimiento
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