en mi Voluntad te extenderás sobre todos, para conseguir a todos el verdadero reposo. Cómo
es bello ver a una criatura nuestra reposar en los brazos de nuestra Voluntad, pero para
encontrar verdadero reposo es necesario que ponga en camino todos sus actos, sus palabras,
su amor, sus deseos, etc., en nuestro Querer, a fin de que conforme tomen su lugar en Él, así
reciban el reposo, y Yo me reposo en ellos. Todas las obras, sólo dan reposo cuando están ya
cumplidas, pero si no están cumplidas dan siempre una preocupación, un quehacer que vuelve
inquieto el verdadero reposo. Ahora, el cumplimiento de la obra de la Creación era que el
hombre cumpliera en todo nuestra Voluntad, Ella debía ser la vida, el alimento, la corona de la
criatura, y como esto no se realiza todavía, la obra de la Creación no está cumplida aún, y ni Yo
puedo reposar en ella, ni ella en Mí, me da siempre qué hacer, y Yo anhelo este cumplimiento y
reposo, por eso amo y quiero tanto que se conozca el modo de vivir en mi Querer; jamás podré
decir que la obra de la Creación y de la Redención están cumplidas si no tengo todos los actos
de la criatura, que como lecho se extiendan en mi Querer para darme reposo. Y Yo, ¿qué bello
reposo no daré a ella al verla regresar sobre las alas de nuestra Voluntad, con el sello del
cumplimiento de la Creación? Mi seno será su lecho, por eso no hay cosa que haya hecho que
no tuviera por primera finalidad que el hombre tomara posesión de mi Querer y Yo del suyo. En
la Creación fue esta mi finalidad primaria, en la Redención lo mismo; los Sacramentos instituidos,
las tantas gracias hechas a mis santos, han sido semillas, medios para hacer llegar a esta
posesión de mi Querer, por eso no transgredas nada de lo que quiero sobre mi Voluntad, sea
con el escribir, sea con la palabra, sea con las obras. Sólo por los tantos preparativos que la
han precedido puedes conocer que la cosa más grande, la más importante y la que más me
interesa es el vivir en mi Querer. ¿Quieres saber dónde fue sembrada esta semilla de mi
Querer? En mi Humanidad, en Ella germinó, nació y creció, así que en mis llagas, en mi sangre,
se ve esta semilla que quiere transplantarse en la criatura, para que ella tome posesión de mi
Voluntad y Yo de la suya, a fin de que la obra de la Creación regrese al principio, como salió, no
sólo por medio de mi Humanidad sino también por medio de la misma criatura. Serán pocas,
aunque fuera una sola, ¿y no fue uno solo aquél que sustrayéndose de mi Querer desadornó,
rompió mis planes, destruyó la finalidad de la Creación? Así una sola puede adornarla y
realizarla en su finalidad, pero mis obras no quedan jamás aisladas, así que tendré el ejército
de las almas que vivirán en mi Querer, y en ellas tendré la Creación reintegrada, toda bella y
hermosa como salió de mis manos, de otra manera no tendría tanto interés de hacerla conocer”.
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14-60
Septiembre 15, 1922
Deseo de Jesús de que se conozca el Divino Querer obrante en la criatura.
(1) Seguía haciendo copiar de mis escritos lo que Jesús me había dicho sobre las virtudes,
sentía por ello tal repugnancia que me sentía morir y decía entre mí: “A los demás se les hace
inventario de sus cosas después de su muerte, sólo a mí me toca la dura suerte de hacerlo yo
misma estando aún en vida. ¡Ah, Señor, dame la fuerza para hacer el sacrificio!” Después, el
confesor me ha hecho saber el modo que seguirán para hacerlos salir, ¡oh, Dios, qué pena! Me
sentía amargada hasta la médula de los huesos; entonces el bendito Jesús al venir, viéndome
tan amargada me ha dicho:
(2) “Hija mía, ¿qué tienes? ¿Por qué te afliges tanto? Es mi gloria, mi honor que lo requieren,
y tú deberías estar por ello contenta. ¿Crees que son las criaturas quienes lo quieren, quienes
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