en ti, lo que fue hecho en el Cielo quiero que tenga vida en la tierra, pero en la misma Voluntad
nuestra, que subiendo a Nosotros nos la lleve todo amor, plena de luz y bella como la sacamos,
he aquí el por qué he marcado en ti todas las muertes, las penas de cada una y de todas las
criaturas juntas, para poder encontrar en ti toda la Creación, y permaneciendo el Cielo abierto
entre tú y Nosotros nos la conducirás a nuestro regazo, como parida por ti, esto es, como parto
que nuestra Voluntad ha hecho en ti y tú nos la reconduces a nuestros pies, dándola a luz en
nuestro regazo. Son nuestros derechos que reclamamos, no queremos otra cosa sino que
vuelva a Nosotros lo que de Nosotros ha salido. Es verdad que sólo nuestra Voluntad obrante
con su potencia en un alma, como obró en el vacío cuando hicimos salir la Creación, nos podrá
dar nuevamente nuestros derechos y hacernos sonreír, poniendo a nuestros pies, como en
triunfo, a toda la Creación, pero queremos usar esta potencia para hacer que no quedemos
desilusionados en la obra de la Creación, y nuestro amor triunfe mayormente tomando de una
lo que todos nos deberían dar. Ahora fijamos todo en ti, después saldrán las otras pequeñas
partes, que amando vivir en este modo en nuestro Querer, nos llevarán a nuestro regazo, quién
diez, quién veinte, quién cien, nuestros derechos de la Creación; sucederá de ti como a un árbol
que habiendo arrojado profundas raíces en nuestra Voluntad, estas raíces harán germinar otros
arbolitos, que formando corona al árbol producirán sus frutos. El verdadero bien jamás queda
aislado, y siendo mi Voluntad el bien más grande, su fecundidad será inmensa, por eso, ánimo,
sé atenta a todo, es verdad que nuestro Querer hará todo, pero el hilo del tuyo debe correr junto
y extenderse en el Cielo, en la tierra y a todo, para hacernos cumplir lo que queremos obrar en
ti”.
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14-58
Septiembre 9, 1922
Dios al crear al hombre formaba un reino para Sí. El contento de
Jesús cuando vea en una criatura no sólo la imagen de su
Humanidad, sino todo lo que obró su Divinidad en Ella.
(1) Mi siempre dulce Jesús continúa hablando de su Santísimo Querer, y haciendo ver su
corazón abierto, del cual salían tantos ríos de luz que herían a todas las criaturas, la cual
formando una red de luz arrollaba todo, y tomando la palabra me ha dicho:
(2) “Hija mía, al crear al primer hombre daba el principio a la Creación del género humano, y
después de que formé el cuerpo, con mi aliento omnipotente le infundí el alma, y con otro aliento
mío, podría decir, me infundí a Mí mismo en el fondo del hombre para regirlo, dominarlo y
custodiarlo, así que aquel hombre formaba un reino para Mí, en el cual Yo como Rey debía
extender mis confines. Mi alegría fue a lo sumo al ver en este hombre la generación de tantos
otros seres, casi interminable, que me debía dotar de tantos otros reinos por cuantas criaturas
debían salir a la luz, en los cuales Yo debía reinar y ensanchar en ellos mis confines divinos, y
todo el bien de los otros reinos debía redundar a gloria y honor del primer reino, el cual debía
ser la cabeza y como acto primero de la Creación, pero con sustraerse de mi Querer, mi reino y
el suyo terminó, y no sólo eso, sino que me pisoteo y en mi lugar se puso a sí mismo a reinar,
idolatrándose y formando el reino de los vicios, de las miserias, de las desgracias, mi alegría
murió acabando de nacer y se cambió en dolor; mira, todo el mal no fue otra cosa que sustraerse
de mi Voluntad. Pero nuestro Amor no se detuvo, no quise ser el Dios aislado, no, y por eso
quise descender del Cielo tomando una Humanidad similar al primer hombre, encerré en Ella
toda la Creación, volví a unir la voluntad humana de esta Humanidad a la Voluntad Divina, a fin