de esto?” Y mientras esto pensaba y hacía, el bendito Jesús me ha tomado la mano entre las
suyas, y estrechándola fuertemente me ha dicho:
(2) “Hija mía, así como las flores al ser tocadas expanden con más intensidad su perfume,
tanto que si no son tocadas parece que no contengan tanto perfume, y el aire no queda
embalsamado por aquel olor, así mis verdades, por cuanto más se piensan, se leen, se escriben,
se habla de ellas, se difunden, tanto más perfume expanden, de modo que perfuman todo, hasta
el Cielo, y Yo siento el perfume de mis verdades y me siento llevado a manifestar otras verdades,
viendo que las verdades manifestadas expanden la luz y el perfume que contienen. En cambio,
si mis verdades no son tocadas, el perfume y la luz quedan como reprimidos y no se expanden,
y el bien y lo útil que contienen mis verdades queda sin efecto y Yo me siento defraudado en la
finalidad por la cual he manifestado mis verdades. Así que, aunque no fuera por otra cosa que
hacerme sentir el perfume de mis palabras para volverme contento, deberías estar feliz de hacer
el sacrificio”.
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14-55
Agosto 29, 1922
El alma en la Divina Voluntad recibe todos los bienes del obrar de Jesús.
(1) Continuando mi habitual estado, estaba pensando en todo lo que mi dulce Jesús ha hecho
y sufrido para salvar las almas, y Él al venir me ha dicho:
(2) “Hija mía, todo lo que hizo mi Humanidad, oraciones, palabras, obras, pasos y penas, está
en acto de darse al hombre, pero, ¿quién lo toma? ¿Quién recibe el injerto de mi obrar? Quien
se acerca a Mí y uniéndose Conmigo reza, recibe el injerto de mi oración y los bienes que ella
contiene; quien habla, enseña, unido Conmigo, recibe el injerto y los frutos de mis palabras; y
así quien obra, quien sufre unido Conmigo, recibe el injerto y los bienes que hay en mis penas
y obras, de otra manera todos los bienes que adquirí para la criatura quedan suspendidos, y no
quedando injertada Conmigo, no disfruta de los bienes que mi Humanidad con tanto amor quiere
dar; si no hay unión los bienes de uno quedan como muertos para el otro. Imagínate una rueda,
el centro de la rueda es mi Humanidad, los rayos son todo lo que hice y sufrí, la circunferencia
donde quedan fijados los rayos es toda la familia humana que gira en torno al centro; ahora, si
esta circunferencia, este segundo círculo de la rueda no se acerca para recibir la fijación de los
rayos, éstos quedan suspendidos y no pueden comunicar los bienes que el centro de la rueda
contiene. ¡Oh! cuánto sufro al ver tantos bienes míos suspendidos, que la ingratitud humana no
sólo no recibe sino desprecia y pisotea, por eso con tanta ansia voy en busca de las almas que
quieren vivir en mi Querer, para poder fijar en ellas los rayos de mi rueda, y mi Voluntad les dará
gracia para poder formar la circunferencia del segundo círculo de la rueda y recibirán todos los
bienes que las demás me rechazan y desprecian”.
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