humana lo sustituye con el hilo de oro divino, que fundiéndose con el mío forma uno sólo, y
entrelazando toda la gran rueda de la eternidad se extiende por todas partes y se encuentra por
todas partes; pero si mi Querer es oro y el tuyo es fierro, permanecerás atrás y el mío no
descenderá a entretejerse con el tuyo. Si tú tomas dos objetos de oro, a pesar de que cada uno
tenga una forma diversa, licuándolos podrás formar uno solo, sin poder discernir más cuál era
el oro de uno y cuál el del otro; pero si un objeto es de oro y el otro de fierro, uno no se adherirá
al otro y no se podrá formar un solo objeto de oro. Así que es sólo el sacrificio lo que cambia la
naturaleza a la voluntad humana.
(3) El sacrificio es fuego ardiente y diluye y consume, el sacrificio es sagrado y tiene virtud de
consagrar la Voluntad Divina en la humana, el sacrificio es gracia e imprime en ella con su hábil
pincel la forma y los lineamientos divinos, he aquí el por qué del aumento de tus penas, son las
últimas pinceladas que se necesitan para dar la última extensión y entrelazamiento de tu querer
con el mío”.
(4) Y yo: “¡Ah! mi Jesús, todas mis penas, por cuán dolorosas, que parece que me aniquilan,
no me oprimen, y si a Ti te place multiplícamelas aún, pero Tú sabes cuál es la pena que me
desgarra, sólo de esa imploro compasión de Ti, porque me parece que no puedo seguir
soportándola. ¡Ah! por piedad, ayúdame y libérame si a Ti te place”.
(5) Y Jesús: “Hija mía, también en esta pena estaré contigo, seré tu ayuda, te daré mi fuerza
para sostenerla; podría contentarte, pero no es decoroso que lo haga. A una obra tan alta, a
una misión tan sublime y única, de llamarte a hacer vida en mi Querer, me sonaría mal si no la
hiciera pasar por medio del órgano de mi Iglesia. Además, con mi Voluntad y con la intervención
de la obediencia de un ministro mío te pusiste en este estado, ahora bien, si él no quiere
continuar puede darte la obediencia, a fin de que tú haciéndolo por obedecer, entre tú y Yo
quedemos en pleno acuerdo, porque si lo haces sola, por tu voluntad, no sólo no quedaremos
de acuerdo, sino quedarías deshonrada; sin embargo deben saber que el mundo se encuentra
actualmente sobre de una hoguera, si no quieren que alzando más sus llamas incinere todo,
hagan lo que quiero”.
(6) Yo he quedado aterrada y más afligida que antes, pero dispuesta a hacer su Santísima
Voluntad, no la mía.
+ + + +
14-51
Agosto 15, 1922
Los actos de Jesús y los de la Santísima Virgen en la Divina Voluntad.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, estaba abandonándome en los brazos de la
Santísima Voluntad de Dios, y mi dulce Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, en mi Querer no sólo encontrarás todos los actos que hizo mi Humanidad, en
los cuales entretejía a todas las criaturas juntas, sino que encontrarás también todo lo que hizo
mi amada Mamá, que entretejiéndose junto Conmigo, sus actos formaban uno solo con los míos.
En cuanto fui concebido en su seno, Ella empezó el entretejido con mis actos, y como mi
Humanidad no tenía otra vida, otro alimento, otra finalidad que la sola Voluntad de mi Padre,
que corriendo en todo me constituía acto de cada criatura, para restituir al Padre los derechos
de Creador por parte de las criaturas, y para darme como vida a todas ellas, por eso, en cuanto
comenzó su entrelazamiento Conmigo, así también Ella restituía a nombre de todos, los
derechos de Creador, y se daba a todas las criaturas, así que todas las criaturas recibían como
vida, junto a mis actos los de mi Mamá.
(3) Ahora en el Cielo abraza toda la gloria de cada criatura, y por parte de cada una mi Querer
le da tal gloria, que no hay gloria que Ella no contenga, ni gloria que de Ella no descienda. Y