embargo, si bien con sumo dolor de mi alma estoy obligada a obedecer. Dame la fuerza,
ayúdame, sólo para mí esto; has dicho tantas cosas a otros, les has hecho tantas gracias y
ninguno ha sabido nada, y si bien después de su muerte se ha conocido alguna cosa, el resto
ha quedado todo sepultado con ellos, sólo a mí me toca este martirio”. Y Jesús todo bondad me
ha dicho:
(2) “Hija mía, ánimo, no te abatas demasiado, Yo estaré contigo también en esto. Ante mi
Querer el tuyo debe desaparecer, y además es la santidad de mi Querer que quiere ser
conocida, esta es la causa. La santidad del vivir en mi Querer no tiene camino, ni puertas, ni
llaves, ni habitaciones, invade todo, es como el aire que se respira, que todos deben y pueden
respirarlo, basta sólo con que lo quieran y que hagan a un lado el querer humano, el Querer
Divino se hará respirar por el alma y le dará la vida, los efectos, el valor de la Vida de mi Querer,
y si no es conocido, ¿cómo podrán amar y querer un vivir tan santo, que es la gloria más grande
que puede darme la criatura? La santidad de las otras virtudes es bastante conocida en toda la
Iglesia, y quien quiere puede copiarla, por eso no tengo premura por multiplicar su conocimiento;
pero la santidad del vivir en mi Querer, los efectos, el valor que contiene, la última pincelada que
dará mi mano creadora a la criatura para volverla semejante a Mi, no es conocida aún, he aquí
por qué toda mi premura de que se publique todo lo que te he dicho, y si esto no hicieras vendrías
como a restringir mi Querer, a aprisionar en Mí las llamas que me devoran, y a hacerme retardar
la completa gloria que me debe la Creación. Sólo quiero que las cosas salgan ordenadas,
porque una palabra que falte, un nexo, una conexión, un período truncado, en vez de dar luz
arrojará tinieblas, y en vez de hacer que me den gloria y amor, las criaturas quedarán
indiferentes, por eso sé atenta, lo que he dicho Yo quiero que salga entero”.
(3) Y yo: “Pero para poner entera tu parte estoy obligada a poner parte de lo mío.”
(4) Y Jesús: “¿Y con esto qué quieres decir? Si el camino lo hemos hecho juntos, ¿quieres
que salga sólo Yo? Además, ¿a quién debo señalar y poner como ejemplo para imitar, si aquélla
a quien he enseñado y tiene la práctica del modo de cómo vivir en mi Querer no quiere ser
conocida? Hija mía, esto es absurdo”.
(5) “¡Ah! Jesús, en qué laberinto me pones, me siento morir. Espero que tu Fiat me dé la
fuerza”.
(6) “Por eso quita tu querer, y mi Fiat hará todo”.
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14-44
Julio 20, 1922
El vivir en el Divino Querer injerta en el alma todo lo que la
Divina Voluntad hizo y le hizo sufrir a la Humanidad de Jesús.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, mi siempre amable Jesús ha venido y me ha
sumergido tanto en su Querer, que aun el querer salir de Él me resultaba imposible; me sucedía
como a una persona que voluntariamente se ha arrojado desde su pequeño lugar a otro lugar
interminable, la cual, viendo lo largo del camino, del cual no conoce ni siquiera los confines, deja
el pensamiento de encontrar a su pequeño lugar, pero es feliz de su suerte. Entonces, mientras
nadaba en el mar inmenso del Querer Divino, mi dulce Jesús me ha dicho:
(2) “Hija amadísima de mi Querer, quiero hacer de ti una repetidora de mi Vida; el vivir en mi
Querer debe injertar en el alma todo lo que mi Voluntad hizo y me hizo sufrir en mi Humanidad,
no tolera ninguna desemejanza. Mira, mi Voluntad eterna impuso a mi Humanidad que aceptara
tantas muertes por cuantas criaturas debían tener vida a la luz del día, y mi Humanidad aceptó
con amor estas muertes, tanto que el Querer eterno hizo tantas marcas en mi Humanidad por