(2) “Hija mía, antes de mi Pasión quise bendecir a mi Mamá y ser bendecido por Ella, pero no
fue únicamente a mi Mamá a quien bendije, sino a todas las criaturas, no sólo animadas sino
también inanimadas; vi a las criaturas débiles, cubiertas de llagas, pobres, mi corazón tuvo un
latido de dolor y de tierna compasión y dije: ‘¡Pobre humanidad, cómo estás decaída, quiero
bendecirte a fin de que resurjas de tu decaimiento; mi bendición imprima en ti el triple sello de
la potencia, de la sabiduría y del amor de las Tres Divinas Personas y te restituya la fuerza, te
sane y te enriquezca, y para circundarte de defensas bendigo todas las cosas creadas por Mí,
a fin de que las recibas bendecidas por Mí: te bendigo la luz, el aire, el agua, el fuego, el
alimento, a fin de que quedes como abismada y cubierta con mis bendiciones, pero como tú no
las merecías, por eso quise bendecir a mi Mamá, sirviéndome de Ella como canal para hacer
llegar a ti mis bendiciones”. Y así como me correspondió mi Mamá con sus bendiciones, así
quiero que las criaturas me correspondan con sus bendiciones; pero, ¡ay de Mí!, en vez de
correspondencia de bendiciones, me corresponden con ofensas y maldiciones, por eso hija mía,
entra en mi Querer, y poniéndote sobre todas las cosas creadas sella todas con las bendiciones
que todos me deben, y trae a mi doliente y tierno corazón las bendiciones de todos”.
(3) Después de haber hecho esto, como para recompensarme me ha dicho:
(4) “Amada hija mía, te bendigo en modo especial, te bendigo el corazón, la mente, el
movimiento, la palabra, el respiro, toda y todo te bendigo”.
(5) Después de esto he continuado con las demás horas de la Pasión, y mientras seguía la
cena eucarística, mi dulce Jesús se movió en mi interior y con la punta de su dedo ha tocado
fuerte en mi interior, tanto que lo he oído con mis oídos y he dicho entre mí: “¿Qué querrá Jesús
que llama?” Y Él llamándome me ha dicho:
(6) “No bastaba tocar para hacerme oír, sino también llamarte para ser escuchado. Escucha
hija mía, mientras instituía la cena Eucarística llamé a todos en torno a Mí, miré todas las
generaciones, del primero al último hombre, para dar a todos mi Vida Sacramental, y no una
vez, sino tantas veces por cuantas veces tiene necesidad del alimento corporal. Yo quería
constituirme como alimento del alma, pero me encontré muy mal al ver que esta mi Vida
Sacramental quedaba rodeada por desprecios, por descuidos y aun por muerte despiadada. Me
sentí mal, sentí todas las congojas de la muerte de mi Vida Sacramental tan dolorosa y repetida;
pero miré mejor, hice uso de la potencia de mi Querer y llamé en torno a Mí a las almas que
habrían vivido en mi Querer, ¡oh, cómo me sentía feliz! Me sentía rodeado por estas almas a
las cuales la potencia de mi Voluntad las tenía como abismadas, y que como centro de su vida
estaba mi Querer; vi en ellas mi inmensidad y me encontré bien defendido por todas, y a ellas
confié mi Vida Sacramental, la deposité en ellas para que no sólo me cuidaran sino que me
correspondieran por cada hostia Consagrada con una vida de ellas, y esto sucede como
connatural, porque mi Vida Sacramental está animada por mi Voluntad eterna, y la vida de estas
almas tiene como centro de vida mi Querer, así que cuando se forma mi Vida Sacramental, mi
Querer obrante en Mí obra en ellas y Yo siento su vida en mi Vida Sacramental, se multiplican
Conmigo en cada una de las hostias, y Yo siento que me dan vida por vida. ¡Oh, cómo exulté
al verte a ti como primera, que en modo especial te llamé a formar vida en mi Querer! Hice en
ti mi primer depósito de todas mis Vidas Sacramentales, te confié a la potencia y a la inmensidad
del Querer Supremo, a fin de que te hicieran capaz de recibir este depósito, y desde entonces
tú estabas presente a Mí y te constituí depositaria de mi Vida Sacramental, y en ti a todas las
demás almas que habrían vivido en mi Querer. Te di el primado sobre todo, y con razón, porque
mi Querer no está puesto por debajo de ninguno, aun sobre los apóstoles, sobre los sacerdotes,
porque si bien ellos me Consagran pero no quedan vida junto Conmigo, más bien me dejan solo,
olvidado, no teniendo cuidado de Mí; en cambio esas almas habrían sido vida en mi misma Vida,
inseparables de Mí, por eso te amo tanto, es a mi mismo Querer que amo en ti”.
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