14-25
Abril 25, 1922
Miles de ángeles custodian los actos hechos en el Querer Divino.
(1) Continuando mi habitual estado, me sentía toda inmersa en el Divino Querer, y mi dulce
Jesús ha dicho:
(2) “Hija mía, así como el sol no deja la planta, la acaricia con su luz, la fecunda con su calor,
hasta en tanto no produce flores y frutos, y celoso los hace madurar, los custodia con su luz y
sólo deja al fruto cuando el agricultor lo toma para hacerlo su alimento, así de los actos hechos
en mi Querer, es tanto mi amor, mi celo hacia ellos, que la gracia los acaricia, mi amor los
concibe y los fecunda, los madura, pongo millones de ángeles a custodia de un solo acto hecho
en mi Querer, porque siendo estos actos hechos en mi Querer semillas para que mi Voluntad se
haga en la tierra como en el Cielo, todos son celosos de estos actos. Su rocío es mi aliento, su
sombra es mi luz, los ángeles quedan arrobados y reverentes los adoran, porque ven en estos
actos la Voluntad eterna que merece toda su adoración, y estos actos son dejados sólo cuando
encuentro otras almas que, tomándolos como frutos divinos, los hacen alimento para sus almas.
¡Oh! la fecundidad y multiplicidad de estos actos, la misma criatura que los hace no puede
numerarlos”.
(3) Entonces pensaba entre mí: “¿Será posible que estos actos sean tan grandes; y por qué
los mismos ángeles quedan raptados? Y Jesús estrechándome más fuerte entre sus brazos ha
agregado:
(4) “Hija mía, son tan grandes estos actos, que conforme el alma los va cumpliendo, no hay
cosa ni en el Cielo ni en la tierra que no tome parte, y ella queda en comunicación con todas las
cosas creadas, todo el bien, los efectos, el valor del cielo, del sol, de las estrellas, del agua, del
fuego, etc., están no sólo en continuas relaciones con ella, sino que son cosas suyas; ella
armoniza con todo lo creado, y lo creado armoniza en ella. ¿El por qué? Porque quienes viven
en mi Querer son las depositarias, las conservadoras, las sostenedoras, las defensoras de mi
Voluntad, ellas prevén lo que quiero y sin que Yo lo ordene cumplen lo que quiero, y comprenden
la grandeza, la santidad de mi Querer, celosamente lo custodian y lo defienden. ¿Cómo no
deberían quedar todos arrobados al ver a estas almas que forman el sostén de su Dios, en virtud
del prodigio de mi Voluntad? ¿Quién puede defender mis derechos sino quien vive en mi
Querer? ¿Quién puede amarme de verdad, con amor desinteresado semejante al mío, sino
quien vive en mi Voluntad? Yo me siento más fuerte en estas almas, pero fuerte de mi misma
fuerza. Soy como un rey rodeado de fieles ministros, que se siente más fuerte, más glorioso,
más sostenido en medio de estos sus fieles ministros que solo; si queda solo llora a sus ministros
porque no tiene con quién desahogar y a quién confiar la suerte del reino. Así soy Yo, y ¿quién
puede serme más fiel que quien vive en mi Voluntad? Siento mi Voluntad duplicada, por lo tanto
me siento más glorioso, desahogo con ellas y de ellas me fío”.
+ + + +
14-26
Abril 29, 1922
Quien vive en el Divino Querer vive de un latido eterno.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, veía mi alma y todo mi interior: pensamientos,
afectos, latidos, tendencias, cambiados en tantos hilos de luz, y éstos se alargaban y se
ensanchaban tanto, que saliendo de mi interior armonizaban con el sol, subían más alto y
850 sig