14-8
Marzo 1, 1922
Cómo Jesús queda encadenado por el alma
que hace su Voluntad, y el alma por Jesús.
(1) Estaba muy afligida por la privación de mi dulce Jesús, y después de mucho esperar ha
venido, y de sus llagas hacía correr su sangre alrededor de mi cuello y sobre mi pecho, y
conforme caían sobre mí esas gotas de sangre se formaban como tantos rubíes brillantísimos,
que formaban el más bello de los adornos. Y Jesús me miraba y me ha dicho:
(2) “Hija mía, cómo te queda bien el collar de mi sangre, cómo te embellece, mira, mira tú
misma cómo te hace aparecer bella”.
(3) Y Yo, un poco molesta porque me había hecho esperar tanto he dicho:
(4) “Amor mío y vida mía, ¡oh! cuánto quisiera por collar tu brazo estrechado a mi cuello, eso
sí me agradaría, porque sentiría la vida y me aferraría tanto a Ti, que no te dejaría más huir. Tus
cosas, es verdad, son bellas, pero cuando las separas de Ti yo no te encuentro a Ti, no
encuentro la vida, y a pesar de tener tus cosas mi corazón delira, desvaría y sangra por el dolor,
porque Tú no estás conmigo. ¡Ah! si supieras en qué tortura me pones cuando no vienes,
tendrías más cuidado de no hacerme esperar tanto”.
(5) Y Jesús todo enternecido ha circundado mi cuello con su brazo, tomándome una mano en
la suya, y ha agregado:
(6) “Lo sé, sé cuánto sufres, y para contentarte he aquí mi brazo como collar alrededor de tu
cuello, ¿no estás ahora contenta? Debes saber que a quien hace mi Voluntad no puedo hacer
menos que contentarla, porque conforme respira así forma el aire de mi Querer en torno a Mí,
de modo que no sólo me ciñe el cuello, sino toda la vida, y Yo quedo como encadenado e
impedido por el alma con la misma fuerza de mi Voluntad, pero esto no me disgusta, más bien
por el gran contento que siento, la encadeno a ella, y si tú no sabes estar sin Mí, son mis
cadenas, mis grilletes que te tienen tan estrechada, que basta un momento sin Mí para darte un
martirio tan doloroso, que no hay otro igual. Pobre hija, pobre hija, tienes razón, Yo tendré
cuenta de todo, pero no te dejo, más bien me encierro en ti para gozarme el aire de mi Querer
que me formas tú misma, porque aire de mi Voluntad es tu latido, tu pensamiento, tu deseo, tu
movimiento, y Yo en este aire encontraré mi apoyo, mi defensa y el más bello reposo sobre tu
pecho”.
+ + + +
14-9
Marzo 3, 1922
El Agricultor Celestial siembra su palabra.
(1) Continuando mi habitual estado, mi dulce Jesús vino pero sin decirme nada, todo taciturno
y sumamente afligido, y le dije:
(2) “¿Qué tienes Jesús que no hablas? Tú me eres vida, tu palabra me es alimento, y yo no
puedo estar en ayunas, soy muy débil y siento la necesidad continua del alimento para crecer y
mantenerme fuerte”.
(3) Y Jesús todo bondad me ha dicho: “Hija mía, también Yo siento la necesidad de un
alimento, y después de que te he alimentado con mi palabra, esa misma palabra masticada por
ti, habiéndose convertido en sangre, germina el alimento para Mí, y si tú no puedes estar en
835 sig