13-55
Enero 28, 1922
Jesús nos abrió tantas fuentes en su Querer.
(1) Estaba rezando y mi dulce Jesús me ha atraído a Él, y transformándome toda en Él me ha
dicho:
(2) “Hija mía, recemos juntos para poder tomar el Cielo en un puño e impedir a la tierra que
se precipite más en la corriente del mal”.
(3) Entonces hemos rezado juntos, y después ha agregado:
(4) “Mi Humanidad estando en la tierra se veía muy estrecha ante la Divinidad, y como era
inseparable de Ella no hacía otra cosa que entrar en la inmensidad de la Voluntad Eterna y abría
innumerables fuentes en favor de las criaturas, porque siendo abiertas por un Hombre Dios,
daba a la familia humana el derecho de acercarse a estas fuentes y tomar de ellas lo que
quisieran. Así pues formé la fuente del amor, la de la oración, otra de la reparación, la fuente
del perdón, la de mi sangre, la de la gloria. Ahora, ¿quieres saber quién agita estas fuentes para
hacerlas brotar y hacerlas derramarse de modo que toda la tierra quede inundada? El alma que
entra en mi Querer; conforme entra, si quiere amar se acerca a la fuente del amor, y amando, o
con sólo poner la intención de amar, agita la fuente, las aguas al ser agitadas crecen, se
desbordan e inundan toda la tierra y a veces son tan fuertes estas agitaciones, que las olas se
elevan tanto que llegan a tocar el Cielo e inundan la patria celestial; si quiere rezar, reparar,
conseguir el perdón a los pecadores, darme gloria, agita la fuente de la oración, de la reparación,
del perdón, y éstas brotan, se desbordan e inundan a todos. ¿Cuántos bienes no ha conseguido
al hombre mi Humanidad? Dejé las puertas abiertas para que pudieran entrar cuando quisieran,
pero qué pocos son aquellos que entran”.
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13-56
Enero 30, 1922
Las verdades son nuevas creaciones. La verdad es luz, y la luz
por sí misma se extiende, pero para extenderse es necesario
hacerla conocer, el resto lo hará por ella misma.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, mi adorable Jesús al venir, viéndome toda reacia
en manifestar y en escribir lo que Él me dice, con una actitud imponente que me hacía temblar
me ha dicho:
(2) “Hija mía, mi palabra es creadora, y cuando hablo haciendo conocer una verdad que me
pertenece, no es otra cosa que nuevas creaciones divinas que hago en el alma. Y así como
cuando creé el cielo, con un solo Fiat extendí los cielos y los tachoné de millones de estrellas,
tanto, que no hay lugar de la tierra desde el que no se vea este cielo, y si de algún punto no se
viera sería un deshonor a la potencia creadora, y podrían decir que la fuerza creadora no tenía
poder para extenderse por todas partes, así mis verdades son más que cielo que quisiera hacer
conocer a todos, desde un extremo al otro de la tierra, y como tantas estrellas pasar de boca en
boca para adornarme el cielo de las verdades que he manifestado. Si la criatura quisiera ocultar
mis verdades, haría como si me quisiera impedir que creara el cielo, y con el secreto en el que
quiere dejarme me daría el deshonor, como si una persona quisiera impedir que los demás
mirasen el cielo, el sol, y todas las cosas creadas por Mí para no hacerme conocer. ¡Ah! hija
mía, la verdad es luz, y la luz por sí misma se extiende, pero para extenderse es necesario
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