Sucede como cuando un pequeño no ha querido estudiar otros idiomas, haciéndose grande y
oyendo hablar en aquellos idiomas que no quiso o no pudo estudiar, no entenderá nada, porque
su inteligencia con no querer estudiarlos quedó cerrada y no hizo ningún esfuerzo para preparar
un lugarcito para comprender esas lenguas, a lo más quedará admirado, gozará de la felicidad
de los demás, pero él ni la poseerá ni será causa de felicidad a los demás. Ve entonces qué
significa conocer una verdad de más o una verdad de menos, si todos supieran qué grandes
bienes se pierden, harían competencia para hacer adquisición de verdades. Ahora, las verdades
son las secretarias de mis bienaventuranzas, y si Yo no las manifiesto a las almas, esas
verdades no rompen el secreto que contienen y continúan nadando en mi Divinidad esperando
su turno para hacerla de agentes divinos y hacerme conocer, cuántas beatitudes de más
contengo, y por cuanto más largamente han estado ocultas en mi seno, con tanto más fragor y
majestad salen fuera para inundar a las criaturas y manifestar mi gloria. ¿Crees tú que todo el
Cielo esté al día de todos mis bienes? ¡No, no! ¡Oh, cuánto les queda por gozar y que hoy no
gozan! Cada criatura que entra en el Cielo y que ha conocido una verdad de más, no conocida
por los demás, llevará en ella la semilla para hacer salir de Mí nuevos contentos, nuevas alegrías
y nueva belleza, de los cuales esa alma será como causa y fuente, y los demás tomarán parte.
No llegará el último de los días si no encuentro almas dispuestas para revelar todas mis
verdades, para hacer que la Jerusalén Celestial resuene de mi completa gloria, y todos los
bienaventurados tomen parte en todas mis bienaventuranzas, quién como causa directa por
haber conocido esa verdad, y quién como causa indirecta, por medio de aquella que la ha
conocido.
(3) Ahora hija mía, quiero decirte para consolarte y para hacer que seas atenta en escuchar
mis verdades, que las verdades que más me glorifican son las que se refieren a mi Voluntad,
causa primaria por la que cree al hombre, que su voluntad fuera una con la de su Creador; pero
el hombre habiéndose sustraído de mi Voluntad se hizo indigno de conocer el valor y los efectos
y todas las verdades que Ella contiene. He aquí el por qué de todas mis premuras contigo, para
hacer que entre Yo y tú los quereres corrieran juntos y estuvieran siempre en sumo acuerdo,
porque para hacer que el alma pueda abrir las puertas y disponerse a conocer las verdades que
mi Voluntad contiene, lo primero es querer vivir de mi Querer, lo segundo es querer conocerlo,
lo tercero es apreciarlo. Por eso contigo he abierto las puertas de mi Voluntad, a fin de que
conocieras sus secretos que el hombre había sepultado en mi seno, los efectos y el valor que
Ella contiene, y por cuantas verdades conoces de mi Voluntad tantas semillas recibes y tantos
secretarios divinos te hacen cortejo. ¡Oh! cómo hacen fiesta en torno a ti, pues han encontrado
a quien confiar su secreto, pero la fiesta más bella la harán cuando te conduzcan al Cielo, cuando
la Divinidad, a tu primer entrar, hará salir tantas diversas bienaventuranzas distintas entre ellas,
de alegría, de felicidad y de belleza, que no sólo te inundarán a ti, sino que todos los
bienaventurados tomarán parte. ¡Oh, cómo el Cielo espera tu llegada para gozar de estos
nuevos contentos!”
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