Creación y recibir la gloria como si la criatura no se hubiera salido nunca de mi Querer. Así que
para ti fue el primer beso y los primeros dones de mi edad infantil”.
(5) Y yo: “Amor mío, ¿cómo podía haber sido esto si yo no existía entonces?”
(6) Y Jesús: “En mi Voluntad todo existía y todas las cosas eran para Mí un punto solo, te
veía entonces como te veo ahora, y todas las gracias que te he dado no son otra cosa que la
confirmación de lo que ”ab eterno” te había sido dado, y no solamente te veía a ti, sino que veía
en ti a mi pequeña familia que viviría en mi Querer. ¡Cómo estuve contento! Todas estas almas
me calmaban el llanto, me calentaban y haciéndome corona alrededor mío me defendían de la
perfidia de las demás criaturas”.
(7) Yo he quedado pensativa y dudosa.
(8) Y Jesús: “¿Cómo, lo dudas? No te he dicho nada aún de las relaciones que hay entre Yo
y el alma que vive en mi Querer. Te diré por ahora que mi Humanidad vivía del continuo
desahogo de la Voluntad Divina, si hubiera hecho un solo respiro que no fuera animado por el
Querer Divino, habría sido un degradarme y un desnoblecerme. Ahora, quien vive en mi
Voluntad es la más inmediata a Mí, y de todo lo que hizo y sufrió mi Humanidad, es la primera
entre todas en recibir los frutos y los efectos que Ella contiene”.
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13-46
Diciembre 27, 1921
El alma que vive en la Divina Voluntad pone en
vigor la finalidad de la Creación, y en cada cosa
que hace es un desahogo de Jesús que le viene.
(1) Continuando mi habitual estado, mi dulce Jesús al venir me ha dicho:
(2) “Hija mía, cada vez que el alma entra en mi Querer viene a reflejarse en el espejo de mi
Divinidad, y reflejándose recibe los rasgos divinos, y estos rasgos la vinculan a la Divinidad, y
encontrando en ella su misma fisonomía la reconocen como una de su familia, le dan lugar en
medio de las Divinas Personas, la admiten en sus secretos, y reconociendo en ella como centro
de vida a su Querer, la admiten en aquel punto eterno y la enriquecen de todo lo que la eternidad
contiene. ¡Oh! cómo es bello ver esta pequeña imagen nuestra inundada de todo lo que la
eternidad contiene, ella, como es pequeña se siente perdida, ahogada, no pudiendo contenerlo
dentro de sí, pero el amor, el desarrollo de la Vida de nuestro Querer en ella, la lleva a volverse
a reflejar en Nosotros, y nuestras olas eternas continúan, como máquina que no cesa jamás su
movimiento. ¡Oh! cómo nos divertimos, era ésta la única finalidad de la creación del hombre,
con el intercambio de nuestros quereres, él con Nosotros y Nosotros con él, formarnos nuestro
entretenimiento, y al mismo tiempo hacer en todo feliz al hombre. Rota la unión con nuestro
Querer por el hombre, comenzaron nuestras amarguras y su infelicidad, así que la finalidad de
la Creación nos falló. Ahora, ¿quién rehace esta falla, quién pone en vigor los derechos de la
Creación? El alma que vive en nuestro Querer, ella deja atrás a todas las generaciones, y como
si fuera la primera creada por Nosotros se pone en orden en la finalidad con la cual creamos al
hombre; nuestro Querer y el suyo hacen uno solo, y obrando con el Querer Divino, nuestra
Voluntad obra en el querer humano, y he aquí que comienzan nuestros réditos divinos en la
voluntad humana, la finalidad de la Creación está ya en vigor, y como nuestra Voluntad tiene
modos infinitos, con tal que encuentre un alma que se preste para hacer obrar a nuestro Querer,
pronto viene a rehacerse del fallo de todas las otras voluntades humanas; he aquí por qué la
amamos tanto, hasta superar todo el amor de todas las demás criaturas juntas. A nuestra