son recubiertas por mi Querer, serán buenas, pero no bellas con la belleza que arrebata, que
encanta, que enamora a Cielo y tierra”.
(5) Después mi dulce Jesús me ha transportado fuera de mí misma, y me hacía ver que bajo
el mar se abrían canales de agua, que haciéndose camino bajo tierra inundaban los cimientos
de las ciudades, y en algunas partes se derrumbaban edificios, en otras los hacían desaparecer,
abriéndose estas vorágines de agua se tragaban todo bajo tierra, y Jesús todo afligido me dijo:
(6) “El hombre no quiere corregirse y mi justicia es obligada a golpearlo, muchas serán las
ciudades que serán castigadas por el agua, por el fuego, por terremotos”.
(7) Y yo: “Amor mío, ¿qué dices? No lo harás”. Y mientras quería rogarle desapareció”.
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13-44
Diciembre 23, 1921
Quien obra y vive en el Querer Divino le da el campo
a Jesús para hacer salir nuevas obras, nuevo amor y
nueva potencia. Efectos del sueño de Jesús.
(1) Me sentía toda sumergida en el Divino Querer, y mi dulce Jesús al venir me ha dicho:
(2) “Hija de mi Querer, conforme obras y vives en mi Querer, así haces salir de mi Voluntad
otros actos nuevos de dentro de Ella, me das el campo para nuevas obras, para nuevo amor, y
para nueva potencia. Cómo me siento feliz de que la criatura viviendo en mi Querer me da el
campo para obrar, en cambio quien no vive en mi Voluntad me ata las manos y hace inútil mi
Querer para ella, mientras que mi Ser es llevado por la fuerza irresistible de mi amor al
movimiento, a la obra, y sólo quien vive en mi Voluntad me da libre campo, y Yo animo hasta
sus más pequeños actos con mi Querer Divino, no desdeño ni las cosas más bajas para poner
en ellas el sello de virtud divina. He aquí por qué amo tanto a quien vive en mi Querer, y circundo
cada uno de sus actos con tanta gracia, con tanta dignidad y decoro, porque quiero el honor, la
gloria de mi obrar divino, por eso sé atenta y piensa bien que si todo lo que haces no lo haces
en mi Voluntad, darás la inutilidad a tu Jesús. ¡Ah!, si supieras cuánto me pesa el ocio, cómo
me contrista, estarías más atenta, ¿no es verdad?”
(3) Después de esto estaba por cerrar los ojos al sueño y decía para mí: “También mi sueño
en tu Querer, es más, mi respiro se transforme en el tuyo, a fin de que lo que hacía Jesús cuando
dormía lo haga también yo, pero, ¿verdaderamente mi Jesús dormía? Y Jesús ha regresado y
ha agregado:
(4) “Hija mía, brevísimo era mi sueño, pero dormía, pero no dormía para Mí sino para las
criaturas. Yo, como cabeza representaba a toda la familia humana y debía extender mi
Humanidad sobre todos, para darles reposo. Yo veía a todas las criaturas cubiertas por un
manto de turbaciones, de luchas, de inquietudes; quién caía en la culpa y quedaba triste, quién
dominado por tiránicas pasiones a las que quería vencer y quedaba turbado, quién quería hacer
el bien y luchaba por hacerlo; en suma, no había paz, porque la verdadera paz se posee cuando
la voluntad de la criatura regresa a la Voluntad de su Creador, de donde salió; fuera de su centro,
separada de su principio no hay paz. Entonces, mi Humanidad durmiendo se extendía sobre
todos, envolviéndolos como dentro de un manto, como la gallina cuando llama a sus pollitos bajo
sus alas maternas para hacerlos dormir; así, extendiéndome sobre todos, llamaba a todos mis
hijos bajo mis alas para dar, a quién, el perdón de la culpa, a quién la victoria sobre las pasiones,
a quién la fuerza en la lucha, para dar a todos la paz y el reposo, y para no darles temor y darles
ánimo lo hacía durmiendo, ¿quién teme de una persona que duerme?
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