humana, con tener una continua conexión con mi Querer, con vivir más con mi Voluntad que
con la suya, abrazando todo en mi Querer debía elevarse sobre todo para poner a los pies de
mi trono la gloria, el honor, el amor que todos los demás no me han dado.
(5) Única finalidad de la Creación fue que todos cumplieran mi Querer; no fue que el hombre
hiciera cosas grandes, más bien, éstas las veo como una nada y con desprecio si no son frutos
de mi Voluntad, y por eso muchas obras en su mejor momento se deshacen, porque la Vida de
mi Voluntad no estaba dentro. Entonces el hombre, habiendo roto su voluntad con la mía, me
destruyó lo más bello, la finalidad para la que lo había creado; él se arruinó completamente y
me negó todos los derechos que me debía dar como a su Creador. Pero mis obras llevan el
sello de lo eterno, y mi infinita sabiduría y mi eterno amor no podían dejar la obra de la Creación
sin sus efectos y los derechos que me correspondían; he aquí el por qué de la Redención. Quise
expiar con tantas penas las culpas del hombre, y con no hacer jamás mi voluntad sino siempre
la de la Divinidad, y aun en las cosas más pequeñas, como el respirar, el mirar, el hablar, etc.;
mi Humanidad no se movía, ni tenía vida si no era animada por la Voluntad de mi Padre, me
habría contentado con morir miles de veces antes que dar un respiro sin su Querer, con esto
anudé de nuevo la voluntad humana con la Divina, y en mi persona, siendo Yo verdadero hombre
y verdadero Dios, daba a mi Padre toda la gloria y los derechos que le correspondían. Pero mi
Querer y mi amor no quieren estar solos en mis obras, quieren hacer otras imágenes semejantes
a Mí, y habiendo mi Humanidad rehecho la finalidad de la Creación, vi por la ingratitud del
hombre, peligrar la finalidad de la Redención, y para muchos quedar casi arruinada, por esto
para hacer que la Redención me diera gloria completa y me diera todos los derechos que se me
debían, tomé otra criatura de la familia humana, la cual fue mi Mamá, copia fiel de mi Vida, en
quien mi Voluntad se conservaba íntegra, y concentré en Ella todos los frutos de la Redención,
así puse a salvo la finalidad de la Creación y Redención, y mi Mamá, si ninguno hubiese
aprovechado la Redención, me daría Ella todo lo que las criaturas me habrían dado.
(6) Ahora vengo a ti; Yo era verdadero Hombre y verdadero Dios, mi querida Mamá era
inocente y santa, y nuestro amor nos llevó más allá, queríamos otra criatura, que concebida
como todos los demás hijos de los hombres tomara el tercer puesto a mi lado, – no estaba
contento de que sólo Yo y mi Mamá fuéramos íntegros con la Voluntad Divina, queríamos a los
otros hijos – que a nombre de todos, viviendo en pleno acuerdo con nuestra Voluntad, nos dieran
gloria y amor divino por todos, por eso te llamé a ti “ab eterno”, cuando nada existía aún acá
abajo, y así como cortejaba a mi querida Mamá, deleitándome, acariciándola y haciendo llover
sobre Ella a torrentes todos los bienes de la Divinidad, así te cortejaba a ti, te acariciaba, y los
torrentes que llovían sobre mi Mamá te inundaban a ti, por cuanto eras capaz de contener, y te
preparaban, te prevenían y embelleciéndote te daban la gracia de que mi Voluntad fuera íntegra
en ti, y que no la tuya, sino la mía, animara aun tus más pequeños actos; en cada acto tuyo
corría mi Vida, mi Querer y todo mi amor. ¡Qué contento, cuántas alegrías no sentía Yo! He
aquí por qué te llamo segundo apoyo después de mi Mamá, no sobre de ti me apoyaba, porque
tú eras nada y no podía apoyarme, sino sobre mi Voluntad que tú debías contener. Mi Voluntad
es vida, y quien la posee, posee la vida y puede sostener al autor de la misma vida. Entonces,
así como en Mí concentré la finalidad de la Creación, en mi Mamá concentré los frutos de la
Redención, así en ti concentré la finalidad de la gloria, como si en todos fuera íntegro mi Querer,
y de aquí vendrá la corte de las otras criaturas. No terminarán las generaciones si no obtengo
mi intento”.
(7) Entonces yo, asombrada he dicho: “Amor mío, ¿es posible que tu Voluntad esté íntegra
en mí, y que en toda mi vida no haya habido ninguna rotura entre tu Voluntad y la mía? Parece
que te burlas de mí”. Y Jesús con acento más dulce aun:
(8) “No, no bromeo, es verdad que no ha habido ruptura, a lo más leves lesiones alguna vez,
pero mi amor como fuerte cemento ha reparado estas lesiones y ha hecho aun más fuerte la
integridad. Yo he estado a guardia de cada acto tuyo, y rápidamente hacía correr mi Querer a
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