(2) “Hija mía, los actos hechos en mi Voluntad son días para Mí, y si el hombre con sus culpas
me circunda de tinieblas, estos actos, más que rayos solares me defienden de las tinieblas y me
circundan de luz, y me dan la mano para hacer conocer a las criaturas quién soy Yo. Por eso
amo tanto a quien vive en mi Querer, porque en mi Voluntad puede darme todo y me defiende
de todos, y Yo me siento llevado a darle todo y a encerrar en ella todos los bienes que debería
dar a todos los demás. Supón que el sol tuviese razón, y que las plantas fueran racionales, y
que voluntariamente rechazaran la luz y el calor del sol, que no desearan ni fecundar ni producir
frutos; sólo una planta recibe con amor la luz del sol y quisiera dar al sol todos los frutos que las
otras plantas no quieren producir, ¿no sería justo que el sol retirando de todas las demás plantas
su luz, hiciera llover sobre esta planta toda su luz y su calor? Creo que sí. Ahora, lo que no
sucede al sol porque está privado de razón, puede suceder entre el alma y Yo”.
(3) Dicho esto ha desaparecido. Después ha regresado y ha agregado:
(4) “Hija mía, la pena que más me traspasó en mi Pasión fue el fingimiento de los fariseos,
fingían justicia y eran los más injustos; fingían santidad, legalidad, orden, y eran los más
perversos, fuera de toda regla y en pleno desorden, y mientras fingían honrar a Dios, se
honraban a sí mismos, su propio interés, su propia conveniencia, por eso la luz no podía entrar
en ellos, porque sus modos fingidos les cerraban las puertas, y el fingimiento era la llave que a
doble giro de cerradura, cerrándola a muerte, obstinadamente impedía aun cualquier resplandor
de luz, tanto que Pilatos, idólatra, encontró más luz que los mismos fariseos, porque todo lo que
él hizo y dijo no partía del fingimiento, sino a lo más del temor, y Yo me siento más atraído hacia
el pecador más perverso, no fingido, que hacia aquellos que son más buenos, pero fingidos.
¡Oh!, cómo me da repugnancia quien aparentemente hace el bien, finge ser bueno, reza, pero
por dentro anida el mal, el propio interés, y mientras los labios rezan su corazón está lejano de
Mí, y en el mismo acto de hacer el bien piensa cómo satisfacer sus pasiones brutales. Además,
el hombre fingido en el bien que aparentemente hace y dice, no es capaz de dar luz a los demás,
habiéndole cerrado las puertas a la luz, así que obran como demonios encarnados, que muchas
veces bajo aspecto de bien atraen al hombre, y éstos viendo el bien se dejan atraer, pero cuando
van en lo mejor del camino los precipitan en las culpas más graves. ¡Oh! cómo son más seguras
las tentaciones bajo aspecto de culpa, que aquellas bajo aspecto de bien, así es más seguro
tratar con personas perversas, que con personas buenas pero fingidas, ¿cuánto veneno no
esconden, cuantas almas no envenenan? Si no fuera por los fingimientos y todos se hicieran
conocer por lo que son, se quitarían la raíces del mal de la faz de la tierra, y todos quedarían
desengañados”.
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13-36
Noviembre 26, 1921
Concentración de la finalidad de la Creación, Redención y Glorificación.
(1) Estaba pensando en lo que está escrito el pasado día 19 y decía entre mí: “¿Cómo puede
ser posible que después de mi Mamá pueda ser yo el segundo apoyo?” Y mi dulce Jesús,
atrayéndome a Él dentro de una luz inmensa me ha dicho:
(2) “Hija mía, ¿por qué lo dudas? ¿Cuál es el motivo?”
(3) Y yo: “Mi gran miseria”.
(4) Y Él: “Esto hazlo a un lado; y además, si no te elegía a ti, ciertamente debía elegir a otra
de la familia humana, porque ésta se rebeló a mi Voluntad, y con el rebelarse me quitó la finalidad
de la gloria y del honor que la Creación debía darme, por lo tanto, otra de la misma familia