(2) “Hija mía, cada vez que el alma hace sus actos en mi Voluntad, crece siempre más ante
Mí en sabiduría, en bondad, potencia y belleza, porque conforme va repitiendo los actos en mi
Voluntad, tantos bocados toma de sabiduría, de bondad, etc., y el alma crece de aquel alimento
del cual se alimenta, por eso de Mí está escrito en el santo Evangelio que crecía en sabiduría
ante Dios y ante los hombres; como Dios no podía ni crecer ni decrecer, mi crecer no era otra
cosa que mi Humanidad, que conforme crecía en los años venía a multiplicar mis actos en el
Querer Supremo, y un acto de más que hacía era un crecer de más en la Sabiduría de mi Padre
Celestial, y era tan verdadero este mi crecimiento, que aun las criaturas lo notaban. Cada acto
mío corría en el mar inmenso de la Voluntad Divina, y conforme obraba me nutría de este
alimento celestial; sería demasiado extenso el decirte los mares de sabiduría, de bondad, de
belleza, de potencia que recibía mi Humanidad en cada acto de más que hacía, así le sucede al
alma. Hija mía, la santidad en mi Voluntad crece a cada instante, no hay cosa que se escape
del crecer y que el alma no pueda hacer correr en el mar infinito de mi Voluntad; las cosas más
indiferentes, el sueño, el alimento, el trabajo, etc., pueden entrar en mi Querer y tomar en Él su
puesto de honor como obras de mi Querer; sólo conque el alma lo quiera, y todas las cosas,
desde las más grandes hasta las más pequeñas pueden ser ocasiones para entrar en mi Querer,
lo que no sucede con las virtudes, porque las virtudes si se quieren ejercitar, muchas veces falta
la ocasión, si se quiere ejercitar la obediencia, se necesita a alguien que dé órdenes, y puede
suceder que por días y por semanas falte quien dé nuevas órdenes para hacerla obedecer, y
entonces, por cuanta buena voluntad tenga de obedecer, la pobre obediencia quedará ociosa;
así de la paciencia, la humildad y todas las demás virtudes, pues como son virtudes de este bajo
mundo, se necesita a las otras criaturas para ejercitarlas, en cambio mi Voluntad es virtud de
Cielo, y Yo solo basto para tenerla a cada instante en continuo ejercicio, para Mí es fácil
mantenerla tan elevada, así de noche o de día, para tenerla ejercitada en mi Querer”.
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13-18
Septiembre 16, 1921
Jesús al obrar formaba nuestras obras en el Divino Querer.
(1) Estaba haciendo la hora de la Pasión cuando mi dulce Jesús se encontraba en el palacio
de Herodes vestido de loco, recibiendo burlas, y mi siempre amable Jesús, haciéndose ver me
ha dicho:
(2) “Hija mía, no solamente en aquel momento fui vestido de loco, escarnecido y recibí burlas,
sino que las criaturas continúan dándome estas penas, más bien estoy bajo continuas burlas y
por toda clase de personas. Si una persona se confiesa y no mantiene sus propósitos de no
ofenderme, es una burla que me hace; si un sacerdote confiesa, predica, administra
Sacramentos, y su vida no corresponde a las palabras que dice y a la dignidad de los
Sacramentos que administra, tantas burlas me hace por cuantas palabras dice, por cuantos
Sacramentos administra; y mientras Yo en los Sacramentos les doy la vida nueva, ellos me dan
escarnios, burlas, y al profanarlos me preparan la vestidura para vestirme de loco; si los
superiores ordenan a sus inferiores sacrificios, oración, virtud, desinterés, y ellos llevan una vida
cómoda, viciosa, interesada, son tantas burlas que me hacen; si las cabezas civiles y
eclesiásticas quieren la observancia de las leyes, y ellos son los primeros transgresores, son
burlas que me hacen. ¡Oh, cuántas burlas me hacen! Son tantas que estoy cansado de ellas,
especialmente cuando bajo apariencia de bien ponen el veneno del mal, ¡oh! cómo hacen de Mí
un juego, como si Yo fuera su juguete y su pasatiempo, pero mi justicia tarde o temprano se
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