tu acto adquirirá su valor. ¡Oh, si supieras qué mares de gracias Yo abro entre tú y Yo cada vez
que te hablo de los efectos de mi Querer, te morirías de felicidad y harías fiesta como si hubieses
adquirido nuevos reinos para dominar!”
+ + + +
13-15
Septiembre 2, 1921
Quien sale del Divino Querer va al encuentro de todas las miserias.
Un conocimiento de más prepara al alma a un conocimiento mayor.
(1) Me estaba lamentando con mi dulce Jesús por estos benditos escritos que quieren
divulgar, y me sentía como si quisiera sustraerme de su Querer, y mi dulce Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, ¿cómo? ¿Quisieras sustraerte de mi Querer? Demasiado tarde, después de
haberte atado tú misma en mi Voluntad, Ella para tenerte más segura te ha atado con dobles
cadenas. Has vivido como reina en mi Voluntad, te has habituado a vivir con alimentos
delicadísimos y sustanciosos, no dominada por ninguno sino dominadora de todo, hasta de ti
misma; estás habituada a vivir con todas las comodidades, inmersa en inmensas riquezas. Si
tú sales de mi Voluntad, de inmediato sentirías la miseria, el frío, el dominio perdido, todos los
bienes te desaparecerán y de reina te convertirás en vilísima sierva. Así que tú misma,
advirtiendo el gran contraste que hay entre el vivir en mi Querer y el salir fuera de Él, te arrojarías
más al fondo de mi Voluntad, por eso te digo: “Demasiado tarde”. Además me quitarías un gran
contento; tú debes saber que Yo he hecho contigo como un rey que quiere amar a un amigo
muy desemejante de él en la condición, pero es tanto su amor, que ha decidido hacerlo
semejante a él. Ahora, este rey no puede hacer todo de un solo golpe y hacer al amigo rey
como él mismo, sino que lo hace poco a poco, primero le prepara la morada real semejante a la
suya, después le manda los ornamentos para adornar el palacio, le forma un pequeño ejército,
a continuación le da la mitad del reino, de modo que puede decir: “Lo que posees tú poseo yo,
rey soy yo, rey eres tú”. Pero cada vez que el rey le daba sus dones, veía su fidelidad, y el darle
el don le era ocasión de nuevo contento, de mayor gloria suya y honor, y de una nueva fiesta.
Si el rey hubiera querido dar al amigo de un solo golpe todo lo que le ha dado poco a poco,
habría incomodado y turbado al amigo porque no estaba adiestrado a saber dominar, pero poco
a poco, con su fidelidad, ha venido instruyéndose y todo le resulta fácil.
(3) Así he hecho contigo. Habiéndote elegido en modo especial a vivir en la altura de mi
Voluntad, poco a poco te he instruido haciéndotela conocer, y conforme te la hacía conocer
ensanchaba tu capacidad y la preparaba a un conocimiento mayor, y cada vez que te manifiesto
un valor, un efecto de mi Querer, Yo siento por ello un contento mayor y junto con el Cielo hago
fiesta. Ahora, conforme salen fuera estas mis verdades, tú duplicas mis contentos y mis fiestas,
por eso déjame hacer a Mí, tú profundízate más en mi Querer”.
+ + + +
785 sig